Toda aquella persona que no desee tener la posesión de un arma de fuego, ya sea porque desistió de su idea de armarse para la defensa de su persona u hogar, o porque la heredó, tiene que seguir un sencillo trámite para deshacerse de ella. El mismo está reglamentado por la ley 26.216, dentro del Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego (PEVAF), regulado por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC).
Las armas entregadas voluntariamente son destruidas en una sede de la ANMaC, primero con una prensa hidráulica, y luego, las partes resultantes, se funden en un horno de alta temperatura.
Dónde
Para hacer la entrega en Mendoza, tanto de armas, como de municiones, debe dirigirse a la única sede local de la agencia nacional ANMaC, en calle Corrientes 244 de Capital, en horario de lunes a viernes de 9 a 13.
Por este acto de desarme, se entregará a la persona un incentivo económico. El monto por arma entregada, depende del modelo y el rango va entre los $1.200 y $3.000. La entrega es anónima y voluntaria, e incluso la pueden hacer menores, aunque en este caso no reciben el incentivo económico.
Cómo
Las armas deben transportarse descargadas, en sus fundas, en bolsos, envoltorios o cajas, separadas de su munición. Deberán mantenerse en todo momento con sus cerrojos o correderas abiertas o con sus tambores volcados.
Los antecedentes del desarme
Mendoza fue la pionera y señera en este tipo de iniciativa, y se llevó a cabo por primera vez en el año 2000, durante el gobierno de Roberto Iglesias, por iniciativa de Gabriel Conte, subsecretario de Relaciones con la Comunidad, bajo la órbita del ministro de seguridad Leopoldo Orquín.
El plan fue muy criticado y hasta objeto de burlas, sin embargo sentó la base del programa actual. En 2001 el plan fue presentado a la Asamblea Mundial del control de Armas de la ONU, y en 2013 compitió por un premio de las Naciones Unidas.




