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Desde 1999, Mendoza tiene dos plantas de oxígeno en desuso

Las plantas se compraron en la gestión de Arturo Lafalla y no pudieron habilitarse. Según Nadal, no servirían para producir oxígeno medicinal

Desde que comenzó la pandemia de Covid-19, el oxígeno está siendo un bien cada vez más necesario y por ende más escaso. Actualmente, en Mendoza, los distribuidores privados de oxígeno no tienen reservas y su distribución se acota al sistema sanitario. Todo el oxígeno que se necesita para uso industrial está por el momento, vedado. Sin embargo, en la provincia existen, desde 1999, dos plantas productoras de oxígeno en desuso. Una de ellas, se ubica en el hospital Lagomaggiore y la otra en el hospital de San Rafael, el Teodoro Shestakow.

Cuando se adquirieron, la intención era abastecer las necesidades hospitalarias y producir un sobrante de dinero, ya que, según cálculos técnicos realizados en aquel momento, el ahorro para el hospital sería de aproximadamente 8.000 dólares por mes. De todas maneras, nunca llegaron a ponerse en funcionamiento. Los motivos que argumenta el Ministerio de Salud difieren de los que manejan las fuentes ligadas a la compra de esas maquinarias.

La versión oficial

Según la ministra de Salud, Ana María Nadal, las plantas de oxígeno no pueden utilizarse por diversos motivos. En primer lugar, aseguró: "Les quiero decir que esa planta no les va a solucionar la producción de oxígeno a Mendoza, las terapias intensivas y los lugares en donde hay alto consumo de flujos, están alimentados por cisternas. Centrales de flujo que pasan por la cañería, llegan directamente a la cama del paciente. Estas plantas no pueden conectarse a una cañería, ni pueden llegar hasta la cama de los pacientes".

Sin embargo, aclaró que podrían servir para producir oxígeno y envasarlo en tubos, para uso de personas que necesitan oxígenoterapia en sus domicilios, o bien, quienes necesitan baja concentración.

Otros de los motivos por los que no se puede producir oxígeno a través de estas máquinas, según afirmó, tienen que ver con que la tecnología es obsoleta, los aparatos llevan más de 20 años en desuso en los hospitales de Mendoza, y por otra parte, porque cuando ingresaron al país no lo hicieron como maquinaria para ser utilizada en medicina, sino para la industria agropecuaria.

Por esta razón, dijo Nadal, la ANMAT no autorizó su utilización para producir oxígeno medicinal, puesto que el gas del que se dispondría tendría una pureza cercana al 97% y el que se necesita para oxigenoterapia es superior al 98%.

Pero, no obstante todo lo anterior, la ministra concluyó en que se va a estudiar la posibilidad de que se pongan en funcionamiento.

Otros argumentos

Fuentes ligadas a la compra de esas maquinarias dan una versión diferente de la oficial. La explicación de la no habilitación de dos plantas de oxígeno que costaron alrededor de 300.000 dólares cada una y que anualmente le proporcionarían al sistema sanitario de Mendoza un ahorro cercano a los 100.000 dólares, está en el lobby de las empresas nacionales productoras de oxígeno.

Cabe destacar que, en palabras del distribuidor de oxígeno y otros gases, José Castaño -de la firma Gyfer- las productoras de oxígeno en Argentina son tres y manejan el suministro para todo el país. En el país, solo están habilitadas algunas productoras pequeñas, pero que no llegan ni a satisfacer su propia demanda, por esto no están aptas para venderle a otras provincias.

La planta desmantelada

Consultada sobre la planta de oxígeno que se ubicaba en el hospital Shestakow, en San Rafael, Nadal aseguró que ya no se encuentra en el lugar, porque en este espacio se realizó una ampliación. En la Legislatura, un pedido de informe realizado por el bloque de senadores del PJ al respecto del destino de estas maquinarias, no fue respondido. Además del PJ, el senador Marcelo Romano -Protectora- pidió explicaciones al respecto.

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