Un reciente descubrimiento arqueológico en las proximidades de Nahal Zohar, a unos 20 kilómetros al sur de Masada, causó revuelo en la comunidad científica internacional. La estructura piramidal hallada en este desierto histórico, donde según la tradición cristiana Jesús pasó 40 días de ayuno y oración, data del período helenístico y representa un hallazgo excepcional que amplía la comprensión histórica de esta sagrada región.
Descubrimiento de una pirámide en el desierto en el que Jesús pasó 40 días
Un descubrimiento reveló una estructura piramidal de 2.200 años en el desierto de Judea, el mismo donde Jesús pasó 40 días de ayuno según la Biblia
Investigadores de la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) revelaron que la construcción, elaborada con enormes piedras talladas a mano, alcanza entre cinco y seis metros de altura. Durante mucho tiempo se especuló que podría tratarse de un lugar de enterramiento, pero las excavaciones actuales arrojaron resultados sorprendentes.
Fortaleza convertida en tumba
Las exploraciones en el área permitieron recuperar valiosos artefactos que modificaron las teorías iniciales. Papiros antiguos, recipientes de bronce, restos de mobiliario, monedas y textiles aparecieron entre los vestigios arqueológicos, sugiriendo un propósito diferente al originalmente planteado.
"Al principio pensamos que el sitio podría ser sólo una tumba, pero a medida que desenterramos más, reconocimos la forma de las paredes originales, lo que nos llevó a identificarla como una torre o fortaleza del período helenístico", explicó el Dr. Eitan Klein, codirector de la excavación.
La "pirámide" probablemente funcionó como punto de vigilancia para proteger la principal ruta comercial que conectaba Edom (actual Jordania) con Gaza. El complejo pudo servir también como punto de recaudación de impuestos para funcionarios del Reino Ptolemaico, dinastía griega que controlaba la región en aquella época.
Este proyecto forma parte de una iniciativa más amplia iniciada hace ocho años para estudiar y proteger sitios arqueológicos en el desierto de Judea, amenazados por saqueos y excavaciones no autorizadas. Ya se han inspeccionado 180 kilómetros de acantilados y identificado alrededor de 900 cuevas.
Un descubrimiento excepcional
El clima árido del desierto contribuyó a la extraordinaria conservación de materiales orgánicos que normalmente se desintegrarían en otras condiciones ambientales. Entre los descubrimientos más notables figuran inscripciones griegas en papiro, posiblemente documentos tributarios de la época.
La presencia de monedas acuñadas bajo el reinado de Antíoco IV Epífanes, figura central en la historia de la festividad judía de Janucá, indica que la estructura estuvo en uso durante los siglos III y principios del II a.C..
"Encontrar registros escritos de hace tanto tiempo es muy raro y el sueño de todo arqueólogo", destacó Klein ante la importancia de los documentos hallados en este enclave del desierto de Judea.
A pesar del saqueo inicial del sitio, los investigadores lograron recuperar una variedad de artefactos orgánicos e inorgánicos, incluyendo herramientas de madera y textiles. Las razones del abandono de la estructura continúan siendo un misterio, con posibilidades que van desde conflictos bélicos hasta desastres naturales.
La excavación continúa con la participación de voluntarios, mientras los especialistas trabajan para determinar si la edificación sirvió como torre de guardia, tumba monumental o tuvo algún otro propósito. Este descubrimiento podría arrojar luz sobre las prácticas culturales de esta tierra que siglos después recorrería Jesús durante su retiro espiritual de 40 días, añadiendo una nueva capa de significado histórico a este emblemático desierto.




