El hallazgo de un descubrimiento arqueológico en el sur de Israel permitió conocer mejor la dieta de las poblaciones nómadas de hace 7.000 años. Un grupo de investigadores de la Autoridad de Antigüedades de Israel localizó un conjunto de cáscaras de huevo en la zona de Nitzana. Las piezas estaban situadas junto a una pequeña hoguera, lo que indica un uso humano directo y planificado para la alimentación en tiempos prehistóricos.
Descubrimiento en una fogata de hace 7 mil años: un menú inesperado
Se realizó el descubrimiento de una cena prehistórica cerca de una fogata en el desierto, donde grupos nómadas cocinaron huevos hace siete milenios
La disposición de los restos sugiere que los habitantes del desierto recolectaron el producto con la intención de cocinarlo. Un ejemplar apareció dentro del mismo fogón, lo que refuerza la idea de una preparación culinaria en el sitio. Este descubrimiento ocurrió en un área de dunas donde la arena protegió los materiales durante milenios. El avance de las dunas cubrió el campamento poco después de su uso, sellando la evidencia contra el desgaste del viento y el calor.
Alimento valioso en el desierto
Para las comunidades que cruzaban el Néguev, encontrar un huevo de avestruz representaba una oportunidad importante. Estas piezas poseen un tamaño considerable y contienen alimento suficiente para varias personas. En un entorno árido donde los recursos escasean, este tipo de proteína resultaba fundamental para la supervivencia de los grupos en movimiento.
La arqueología de sitios nómadas suele ser complicada debido a la falta de estructuras permanentes. Estas poblaciones dejaban rastros mínimos a su paso por el territorio. Sin embargo, la presencia de la fogata y los restos de comida ofrece una imagen clara de un momento cotidiano en la vida de estos antiguos pobladores.
"Encontramos huevos de avestruz en yacimientos arqueológicos, tanto en contextos funerarios como en objetos de lujo y cantimploras. Naturalmente, se utilizaban como alimento: un huevo de avestruz tiene el valor nutricional de unos 25 huevos de gallina", declaró Amir Gorzalczany, arqueólogo investigador principal de la IAA, en el comunicado.
"Resulta interesante que, si bien los huevos de avestruz son frecuentes en las excavaciones, no se encuentren los huesos de esta gran ave. Esto podría indicar que, en la antigüedad, la gente evitaba cazar avestruces y se conformaba con recolectar sus huevos" agregó el hombre.





