Historias

La estatua del "Loco Julio" que dividió al Tomba sigue dando que hablar: la polémica firma

Un tributo que nació del cariño popular continúa envuelto en peleas, discusiones y una autora devastada

Este sábado, el Club Deportivo Godoy Cruz vivió lo que parecía ser un día histórico: la tan esperada inauguración de la estatua del “Loco” Julio, el mítico hincha tombino que siguió al equipo como una sombra fiel, con su radio en la mano y la camiseta bordada en el alma. Pero lo que debía ser un homenaje cargado de emoción y orgullo se convirtió rápidamente en un capítulo marcado por la polémica, las discusiones y hasta supuestas amenazas legales. Todo a partir de la escultura del "Loco Julio".

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La escultura fue inaugurada el sábado y hubo conflicto entre la agrupación que la encargó y la escultora Daiana Lazzarin.

La escultura fue inaugurada el sábado y hubo conflicto entre la agrupación que la encargó y la escultora Daiana Lazzarin.

La obra, impulsada por la Página Bodeguera -un sitio partidario- fue financiada por hinchas en una cruzada solidaria que recaudó más de 3.650.000 pesos durante un stream de 12 horas. Tres millones fueron destinados a la estatua y el resto a embellecer el estadio. La escultura representa a Julio Roque Pérez, el querido “Loco”, sentado en una butaca, saludando con una mano y con su clásica radio en la otra. Una imagen entrañable para cualquier tombino de corazón.

Sin embargo, el homenaje no terminó con aplausos, sino con una grieta.

La autora dice que fue "borrada" de la estatua del Loco Julio

Daiana Lazzarín, la escultora que dedicó un año entero a crear la obra, denunció en su cuenta de X (antes Twitter):

“Me arrepiento de haber hecho el segundo monumento al Loco Julio. Nunca había recibido tantos mensajes de odio por algo que hice con amor. Sí, por un salario mínimo, y le dediqué un año entero. De verdad, me arrepiento. No voy a hacer más estatuas para este 'Club''”.

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El proceso del Loco Julio. La escultora sostuvo que debió realizar tareas que no estaban inicialmente contempladas.

El proceso del Loco Julio. La escultora sostuvo que debió realizar tareas que no estaban inicialmente contempladas.

Su publicación sacudió a la comunidad tombina. Según trascendidos, la autora fue blanco de agresiones virtuales y presionada para eliminar comentarios críticos.

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El color original del pantalón era gris. Más tarde la agrupación lo pintó de negro.

El color original del pantalón era gris. Más tarde la agrupación lo pintó de negro.

También habría recibido advertencias de posibles acciones legales por parte de la agrupación que gestionó el encargo. El detonante: Lazzarín habría intentado vender pequeñas réplicas de la estatua, lo que fue considerado inapropiado por quienes impulsaron el homenaje. Por otro lado, parece que la idea era que la estatua no tuviera firma.

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Sin firma ni placa. Un mensaje en X de la escultora evidenció la polémica en torno a su obra.

Sin firma ni placa. Un mensaje en X de la escultora evidenció la polémica en torno a su obra.

El día de la inauguración, algo llamó la atención de varios presentes: no había placa. Y tampoco había firma. La artista dice que su nombre fue borrado de la obra por la agrupación encargada del homenaje, algo que la hirió profundamente.

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La firma de la polémica que fue eliminada.

La firma de la polémica que fue eliminada.

Según trascendió, el trabajo le llevó un año, con detalles minuciosos, cambios de color solicitados a último momento y estructuras adicionales como una butaca.

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Las estatuillas también generaron polémica en torno al homenaje del Loco Julio.

Las estatuillas también generaron polémica en torno al homenaje del Loco Julio.

Se dijo que la firma medía menos de 10 centímetros y estaba en proporción con la escultura. La removieron.

El presidente del club, Alejandro Chapini, tomó la palabra durante la ceremonia: “El Loco Julio nos acompañó a todos lados desde que tuvo esa camiseta pegada al cuerpo. Y hoy, en la vuelta a nuestra cancha después de 20 años, nos va a seguir acompañando desde algún rincón del cielo. Te quiero Godoy Cruz para siempre”.

Que la firma sí, que la firma no...

Lo cierto es que la polémica continúa y, aparentemente, de acuerdo con La Página Bodeguera, el tamaño de la firma era demasiado grande. La escultora, en cambio, opina que mantenía un tamaño proporcional al de la obra.

El derecho del artista a ser reconocido

Lazzarin mencionó, por su parte, el derecho moral del artista a ser reconocido e hizo alusión a los principios del derecho de autor que rigen en muchos países. Dijo que el artista tiene un derecho moral inalienable a reclamar la autoría de su obra; esto incluye el derecho a firmar la obra.

También se refirió al derecho del comitente a definir condiciones estéticas. La agrupación comitente, dijo, al ser la que encarga y probablemente financia la obra, tiene derecho a establecer condiciones de uso, emplazamiento y presentación pública de la escultura.

También aclaró, haciendo uso de la ley, que no se puede prohibir absolutamente que el artista firme la obra, pero sí puede negociar o condicionar.

En resumen: "La agrupación no tiene derecho legal a prohibir totalmente que el artista firme la escultura", dijo.