Javier Salinas, de Tunuyán, es el protagonista de esta polémica historia. Junto a su esposa y el veterinario de los caballos, Salinas fue a "compartir un trago" en un boliche de San Carlos pero la noche no resultó como esperaban: en la puerta frenaron su ingreso por ir vestido de gaucho.
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"Cuando fuimos a pagar la entrada, nos dijeron que paráramos un poquito y fueron a llamar a alguien. El señor que vino nos dijo que no podíamos entrar por la vestimenta" que llevábamos, relató en radio Nihuil Javier Salinas, que vive y viste como gaucho todos los días.
Javier lucía bombacha, botas, chaleco carpincho, camisa y pañuelo al cuello. La típica vestimenta de gaucho de la que la mayoría de los argentinos nos orgullecemos.
"Andábamos sin caballo", siguió Javier en su relato. "Fueron amables pero nos dijeron que no podíamos entrar por la vestimenta, sin más explicación".
Según contó Salinas, cuando el caso se hizo público gracias medios de la zona, el aparente dueño del boliche se defendió en Facebook diciendo que no los habían dejado ingresar al lugar porque estaban borrachos.
"He ido montones de veces vestido de gaucho a todos lados, siempre ando vestido de gaucho. Tenemos un club de rodeo en el que todos los meses hacemos un evento y justo nos tocaba este fin de semana", explicó Salinas.
"Nos gustan nuestras costumbres. Hemos nacido trabajando en el campo, tenemos caballos que cuidamos todos los días y así andamos, vestidos de gauchos", agregó aún algo dolido por la inexplicable situación que le tocó atravesar.


