Fumar tiene consecuencias para la salud y también para el bolsillo, porque los cigarrillos no escapan a esta ola inflacionaria y aumentan su valor cada vez que el sector realiza un ajuste.
Un fumador tiene que gastar $100 por un paquete de 20 cigarrillos, que depende de cada uno la duración que tiene. Incluso hay gente que fuma un paquete y medio por día, lo que significa una erogación de $150 diarios.
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Pero si tomamos el promedio de un paquete por día, un fumador tiene que gastar $700 por semana, lo que representa unos $21.000 al mes. Esto, sumado a la toma de consciencia sobre los problemas de salud que genera fumar, hace que sean menos los que se lleven el pucho a la boca.
El neumonólogo Alfredo Morán, quien trabaja en cesación tabáquica, prevención y tratamiento en uno de los programas del Gobierno de Mendoza, manifestó a Radio Nihuil que "el tabaquismo es una adicción, no lo podemos encasillar ni en un vicio, ni en una costumbre y tampoco en una elección".
"La persona que fuma crea una adicción al cigarrillo y queda atrapada en él. Siempre le digo a los que empiezan un tratamiento que pierden la libertad de elegir, porque ya no eligen ni la cantidad ni el momento en el que lo van a fumar, y toda su vida empieza a depender de ese momento. El cigarrillo es quien determina cuándo lo van a fumar, entonces empiezan a compartir momentos buenos, malos, de distracción o para concentrarse, pero todo alrededor de un cigarrillo", agregó Morán.
Sobre las causas que llevan a que un fumador deje de hacerlo, el neumonólogo expresó: "Empiezan a jugar muchos temas, y uno de los principales es la salud. Esa permanente dosis de 5.000 sustancias que contiene cada cigarrillo se van depositando, primero, en el primer órgano que las reciben, que son los pulmones, y de ahí pasa a todo el organismo, como el cerebro o las arterias. Cualquier tipo de enfermedad se va a ver más afectada si el paciente fuma".
En cuanto al valor de los cigarrillos, el profesional dijo que "el aumento en el precio hace pensar a los pacientes de lo que ahorrarán, más que nada cuando empiezan a tomar más consciencia sobre los beneficios sobre la salud".
"Hay herramientas para que la gente empiece a pensar en una cesación tabáquica, porque ahora nadie se le ocurriría fumar en un lugar cerrado y público. No es que la ley vaya contra el fumador, lo que la ley hace es proteger al que decide no fumar y que decide respirar aire puro".
Además, hay distintos programas para los que quieren dejar de fumar, que se encuentran en centros de salud o en los hospitales, como el Central, Lagomaggiore o Lencinas. "Todos tienen programa de cesación tabáquica", dijo Alfredo Morán.
A la hora de medicarse para terminar con la adicción al cigarrillo, el especialista sostuvo que "una medicación puede ayudar o duplica las chances de dejar de fumar contra solamente hacer una terapia conductual".
También destacó que el cigarrillo electrónico, que muchos utilizan para dejar el tabaco, "no está aprobado por la ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) como instrumento para dejar de fumar. Aunque eso es hoy, no sabemos qué puede pasar en un futuro".
"Aquellos que dejan de fumar rápidamente normalizan su presión arterial, disminuyen la posibilidad de eventos cardiológicos, ACV o de tener tumores. Los beneficios inmediatos son a corto y largo plazo", comentó Alfredo Morán.
Los precios
Un paquete de 10 de la marca Philip Morris cueta $50, mientras que la misma cantidad pero de Chesterfield está en $45. En tanto, el paquete de 20 cigarros de la misma marca cuesta $75.
Otras marcas: Boxer de 20, $40; Red Point de 20, $50 y Marlboro de 10 a $55 y de 20 a $90.
Los más caros son Virginia, Benson y Parliament, que cuestan $105 por paquetes de 20.
Según manifestaron algunos quiosqueros a Radio Nihuil, la gente elige segundas marcas o compra sueltos, que pueden costar entre $5 y $10, de acuerdo a la marca.
Otro dato que se desprende de este informe es que los consumidores se auto engañan, ya que compran paquetes de 10 para fumar menos, aunque después compran otro igual.
Sobre los precios, hay una lista que se regula por las empresas, pero casi nadie la sigue. En los kioscos del centro es mucho más caro que en los almacenes de barrio.



