Los hoteles alojamientos, los popularmente conocidos por "telos", están atravesando una etapa de reconversión silenciosa. Cómo sobreviven a la crisis económica y los cambios de costumbres.
Los "telos" están atravesando una crisis, marcada por cierres puntuales, cambios culturales y un adversario inesperado: la crisis económica, la estanflación.
Lejos de hablar de desaparición, empresarios del rubro describen un escenario más complejo y competitivo, en el que la supervivencia depende tanto del contexto macroeconómico.
Según explican desde la Federación Argentina de Alojamientos por Hora, la reducción no responde a una caída abrupta del interés del público sino al avance de desarrollos inmobiliarios en zonas estratégicas. "El negocio está en buena salud; cuando se pretende instalar una crisis por el cierre de algunos locales, en realidad es fundamentalmente por el avance inmobiliario en determinadas zonas", afirma su titular, José Capelo.
Ese fenómeno no distingue rubros. "Si cierran estaciones de servicio respaldadas por multinacionales, imaginá lo que le puede quedar a otros negocios más tranquilos", grafica el dirigente para ilustrar cómo el real estate puede desplazar incluso actividades con mayor escala.
El impacto del mercado inmobiliario no es uniforme. En barrios donde el valor del suelo se disparó, los albergues transitorios suelen ocupar terrenos grandes y codiciados, lo que los vuelve blancos naturales para proyectos residenciales. Cuando aparece una oferta atractiva, la ecuación cambia. "Ante una buena propuesta no hay negocio estándar que se pueda resistir", resume Capelo.
Además del factor inmobiliario, el negocio está atado al pulso del consumo. "Si baja la venta de productos esenciales, los rubros de esparcimiento caen igual o más porque el dinero primero se destina a lo básico", explica Capelo.
La ecuación se tensiona aún más por el lado de los costos. Impuestos, tasas, servicios y salarios, los principales componentes de la estructura operativa, aumentaron en los últimos años por encima del IPC.
"Han sufrido incrementos muy superiores a la inflación y tratamos de hacer malabares para no trasladarlo todo a precios", señala.
Crisis en los "telos": los cambios sociales y las app de citas
El negocio también se adapta a cambios sociales. Las apps de citas, el acceso a mayor privacidad en viviendas y las transformaciones culturales modificaron el perfil de clientes.
Sin embargo, lejos de desaparecer, la demanda se reconfigura. "Quizás los más jóvenes llegan más tarde al rubro, pero la vida sexual se prolongó y las cosas se compensan", explica Capelo.
El empresario describe además un fenómeno que creció en los últimos años: mayor presencia de parejas estables. Muchas recurren a estos espacios no solo por recreación sino por necesidad de intimidad fuera del hogar. "En una casa con hijos o familia, encontrar privacidad no siempre es fácil y estos lugares están pensados justamente para eso", sostiene.
El calendario comercial también incide. Fechas como San Valentín generan picos de actividad y funcionan como motor transversal para otros rubros vinculados al consumo emocional. "Es un día muy especial y motivador para toda la actividad", señala el dirigente.
Fuente: iprofesional.com





