Una mujer hipoacúsica será mamá por estos días. Por supuesto que eso no es un problema. Sin embargo ella quiere saber lo que los médicos le dicen y para eso necesita leerle los labios. Y ahí sí está el problema, porque el obligatorio uso de barbijos le impedirá a la parturienta saber con certeza las instrucciones que le dan los médicos salvo que pudieran expresarse por lenguaje de señas, lo que es más que improbable

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La situación la tenía un tanto afligida hasta que se enteró que alguien fabrica barbijos especialmente diseñados con un plástico transparente que permiten ver la boca de quien lo usa. Eso significa que una persona sorda puede ver (y leer) el movimiento de los labios. Enterada de la existencia de estos particulares tapaboca, la futura mamá encargó 4: para su esposo, los médicos y él o la enfermera. De ese modo no se perderá detalle de un hecho tan trascendente para su vida.

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Analía, la costurera de Maipú

La pregunta es: ¿a quién se le ocurrió fabricar este barbijo inclusivo?. La respuesta es: a Analía Reinoso. Ella tiene 45 años es costurera de profesión. Nació en Mendoza, vivió en Rosario y desde hace 15 años está otra vez en la provincia, afincada en Maipú con su esposo Horacio y sus hijos Leo (16) y Matías (9).

Cuenta que estaba sin trabajo y una amiga la llevó a La Rañatela,  una cooperativa que integra a discapacitados y un grupo de costureras independientes en las actividades cotidianas de fabricación de accesorios para el hogar, ecobolsas, y también brinda servicios de lavandería para hogares de ancianos. 

Al mismo tiempo Analía vio información por las redes sobre los tapabocas para favorecer el entendimiento de los hipoacúsisos. Googleó, vio modelos y se puso manos a la obra con la mirada puesta en dar una ayuda a esa comunidad tantas veces postergada y que ante este panorama de cuarentena se ve privada de uno de los mecanismos esenciales en su comunicación: la lectura de labios.

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En la Municipalidad de Maipú tomaron conocimiento de esta creación de Analía y se interesaron, especialmente desde el Departamento de Discapacidad. Su directora, Gisela Bruno, tomó contacto con ella y además de encargarle 20 barbijos vio la manera de ayudarla. Así fue que desde la comuna le procuraron una máquina de coser, chiquita, pero importante para ponerse en campaña.

El carnicero enojado

Además de la futura mamá que pidió 4 barbijos inclusivos Alicia contó que también se comunicó con ella una joven de Godoy Cruz que le explicó lo difícil que es hacer las compras para los hipoacúsicos: "El carnicero usa tapaboca, como corresponde, pero se enoja con ella porque le cuesta entender lo que él habla".

"Sería importante que en todos los comercios de atención al público tengan barbijos inclusivos para usarlos en estos casos", reflexiona la creadora maipucina. Claro que si hay mucha demanda ella no podría responder porque necesitaría una máquina industrial, de modo que si alguien puede y quiere ayudar ya sabe cómo hacerlo.

En Cuyo Analía es la única que fabrica los barbijos inclusivos. SEA (Señas en Acción) organización sin fines de lucro que busca difundir la lengua de señas en diferentes espacios públicos y privados a través de la acción conjunta de profesionales en el área y voluntarios, ha dibujado un mapa para ayudar a la comunidad hipoacúsica a conseguir estos implementos que tienen los labios a la vista para ser observados por las personas sordas o hipoacúsicas y que hoy son vitales. En ese mapa está Maipú.

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“Algunas personas tienen dificultad para escuchar y el barbijo ocasiona distorsión en el sonido, y muchos otras leen los labios, ya que no todos acceden al lenguaje de señas” explicó Gisela Bruno, a cargo del departamento de Discapacidad, quien agregó: “La idea es concientizar sobre el uso de barbijos inclusivos, tanto para personas con o sin esa discapacidad. Es importante tener en cuenta que cuando tratamos con personas sordas o hipoacúsicas,  bajemos  nuestros tapabocas para comunicarnos, o, lo mejor, es usar  uno de estos”

Lo cierto, finalmente, es que esta iniciativa de Analía Reinoso es un acto solidario que apunto a a ayudar a una comunidad que, al menos en esta parte del país, parecía olvidada de gestos, acciones o medidas, que le permitan una mejor calidad de vida.

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