Desde este lunes se incluyó en Mendoza a los odontólogos dentro de los exceptuados de la cuarentena por el coronavirus. La medida apunta a la atención aunque en particular recomiendan que se traten sólo las urgencias y tratamientos crónicos que no pueden ser cortados abruptamente, Pero este retorno a la actividad tiene un lado amargo, ya que los profesionales se encuentran con un severo problema: se deben extremar las medidas de profilaxis en cuanto a equipamiento, y el valor de los insumos de seguridad ha llegado en algunos casos a cuadruplicar el costo.
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La modalidad a aplicar para la atención de los pacientes es con turnos espaciados y siguiendo la norma de bioseguridad, que en el caso de esta especialidad de salud es extrema, para proteger tanto al paciente, como al profesional.
"Hemos tenido que fortalecer las medidas de seguridad apuntando a factores determinados: turnos espaciados, no juntar gente en las salas de espera, mejorar los EPP (Elementos de Protección Personal), lo que incluye barbijos, y no usar el ambo (chaqueta y pantalón esterilizado) fuera del consultorio", explicó la doctora Patricia Di Nasso, decana de la Facultad de Odontología de la UNCuyo.
Aumento de costos y pedido solidario
"En este momento tenemos que hacer una llamado a la solidaridad a todos los actores involucrados en la atención odontológica, ya sea el profesional, el paciente y las obras sociales o prepagas. El costo de una práctica cuesta lo mismo que el mes pasado, pero los costos se han multiplicado, y todos los sectores tendremos que esforzarnos por igual para que la atención se pueda realizar", expresó Di Nasso, preocupada por el aumento de los elementos de protección e insumos, agregando: "En el marco de esta pandemia, por ejemplo el paciente tendrá que usar un camisolín de 65 gramos, en vez del habitual de 30 gramos, para evitar eventuales contagios".
La profesional de la salud explicó que entre el aumento de costos, está, por ejemplo, el de la recolección de los residuos patalógicos. "Los residuos se depositan en unas bolsas rojas, y una empresa certificada los retira, cobrando por kilogramo de bolsas retiradas. Ahora, le tendremos que agregar el peso de la ropa esterilizada descartable que usa el paciente", detalló Patricia.
Respecto a la atención a máxima seguridad comentó Di Nasso, que tiene cursados varios magisters y masters en distintas universidades del mundo, que "hemos quitado la mitad de las sillas en la sala de espera y estamos tratando de atender sólo los casos más urgentes y recomendando la no atención de niños o de adultos mayores. También apuntamos mucho al asesoramiento vía telefónica. La idea es no tener mucha gente expuesta en un consultorio o sala de espera", explicó.
"En Buenos Aires y otras provincias los odontólogos no van a atender hasta que pase la cuarentena. Las obras sociales y prepagas no quieren pagar el costo del kit al paciente, y ellos no deben asumir este costo", informó la titular de la Cátedra de Clínica del Paciente Discapacitado.
Finalmente la decana mencionó el temor que hay sobre la apertura de las los consultorios de la Facultad. "Imagínese que tenemos 120 sillones odontológicos y que van a trabajar en simultáneo en el servicio para adultos mayores y odontopediatría. Un torno trabaja con agua y pulveriza saliva y micro organismos que van a formar una nube. El problema de este virus Covid-19 es que muchos son portadores, especialmente los niños, y son asintomáticos, y se genera un riego muy grande de contagio", ilustró Di Nasso.
"La odontología es la profesión de la salud con más riesgo de contagio cruzado. Esto va a llevar a un cambio; estamos preparados y se van extremando las medidas de protección. Todo va cambiando y ya venimos así desde que apareció primero el HIV, y luego fueron llegando flagelos como el H1N1 (gripe A) y otros subtipos. El cortocircuito llega cuando algunos involucrados no quieren hacerse cargo de los costos de la seguridad y la idea es entre todos trabajar en pos de la salud de la comunidad", cerró Patricia Di Nasso.
Un informe detallado y en números
Otro profesional de la salud, odontólogo, Franco Morell, que trabaja en forma particular y en el Servicio de Guardia de la UnCuyo, realizó un informe especial, respecto a la situación con la que se encuentran en este sector frente a la pandemia mindial por el Covid-19
"La atención odontológica se ve seriamente afectada por el incremento en el valor de los elementos descartables, los cuales antes eran básicos como guantes de látex, barbijos y compresas. En casos más severos como cirugías, colocación de implantes se usa un kit que consta de camisolín, botas, cubre mangueras y cofias. Todo ello descartable", explicó Morell.
"Al surgir el covid 19 y al ser profesionales con alto riesgo al contagio y contaminación cruzada entre paciente y profesional, desde los organismos de la OMS se recomienda la atención con todas las medidas de bioseguridad al alcance para evitar ese contagio. Eso involucra el kit antes mencionado, más mascaras faciales y barbijos especiales ( N95)", detalló el profeional.
"El principal problema radica en el aumento y la falta de estos insumos, y en la especulación de las casas dentales y quienes venden estos insumos", apuntó Franco, y ofreció un cuadro comparativo con los precios anteriores a la declaración de pandemia y a la actualidad.
La suba de los insumos
Valores anteriores a la pandemia:
- Caja de guantes de látex: rondaba los 250 a 300 pesos x 100 unidades
- Caja de barbijos tricapa: rondaba los 200 a 300 pesos x 50 unidades
- Kit de bioseguridad quirúrgico: rondaba los $200 a $300 x unidad. (cofia, camisolín, cubrebotas, cubremangeras, campo para el paciente, en general de cinco productos)
Los valores actuales son los siguientes:
- Caja de guantes de látex: 600 a 800 pesos X 100 unidades.
- Caja de barbijos tricapa: 4.000 pesos aproximadamente. En casas dentales venden paquetes de 10 unidades por $450
- Kit de bioseguridad quirúrgico: rondan entre los $650 y 850 pesos los cinco productos esterilizados de fábrica, dependiendo del gramaje de la tela que se usa.
- El barbijo N95 NUNCA se usó para odontología -no hacía falta-. Hoy el valor es de $1.500 a 2.000 pesos, y tiene una vida útil de 4 a 5 días, con usos diarios de 4 horas x día.
LA OMS (Organisación Mundial de la Salud) y el Ministerio de Salud de la Nación recomiendan que el profesional debe usar obligatoriamente estos EPP (Elementos de Protección Personal):
- Camisolín y cubrezapato
- Cofia
- Gafas de protección ocular
- Pantalla protectora facial
- Guantes de latex
- Barbijos N95 o tricapa
Respecto a estos costos, Morell explicó: "Estos elementos son para el cuidado del paciente y el profesional. No es necesario que el paciente tenga elementos descartables, más allá de las compresas y cubrezapatos descartables. Sirven para realizar desde una consulta, una limpieza, una extracción. Estos gastos rondan los "1.000 a 1.500 pesos por la práctica que el odontólogo haga", dijo.
"Estos valores si son absorbidos por el profesional que atiende prepagas u obras sociales, va a pérdida" aclaró el profesional, que agregó: "Lo que los odontólogos pedimos es que ese valor del descartable sea abonado por la prepaga u obra social. De no prosperar es el afiliado el que debe abonarlo e ir pedir el reintegro a su obra social", explicó.
"El paciente que tiene prepaga u obra social debe entender que es su derecho como afiliado, le deban darla protección ante esta adversidad", apuntó Morell.
En estos momentos de crisis se plantean diversos paradigmas, y por ello Franco aclaró: "¿Los odontólogos estamos capacitados para enfrentar la situación de manera científica? -Sí, siempre lo hemos hecho. -¿Están dadas las condiciones económicas para hacerlas? -No, ya que si no hay un cambio en el valor de las prestaciones odontologicas por parte de las obras sociales,
la odontología será una practica que deberá ser abonada de manera particular", confesó lapidario para concluir.



