Como consecuencia de la pandemia y el avance inevitable del coronavirus, 188 países cerraron todos sus establecimientos educativos. Como consecuencia de esto, según la Unesco, son 1.600 millones de estudiantes que no tienen clases presenciales, es decir, el 91,4% de los alumnos del mundo entero.
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Si bien esta es una situación completamente nueva para el mundo entero, solo 96 países se preocuparon para que los chicos no pierdan conocimientos, por lo que a prueba y error, trabajaron para que continúen con tareas y estudien, tal como ocurre en Argentina.
Según el director de Investigación y Desarrollo del Centro de Innovación Pedagógica de la Universidad de San Andrés, Alejandro Artopoulus, divide las herramientas aplicadas en portales educativos que recopilan material, los sistemas de gestión de aprendizajes y las plataformas.
Las plataformas es la forma de educación a distancia más sofisticada, ya que ofrece contenidos y procesar datos como los sistemas de aprendizaje, como también permite que se dicten clases virtuales a través de apps como Zoom, Google Meet o Skype. Y, en su versión más avanzada, personalizan el proceso de enseñanza-aprendizaje a través de algoritmos y big data.
En Latinoamérica casi todos los países adoptaron alguna modalidad para llegar a los estudiantes como consecuencia del cierre de los establecimientos educativos por COVID-19, menos Bolivia que no aportó ninguna solución para que los chicos continúen con los estudios.
En Argentina, próxima a cumplir un mes de aislamiento preventivo, social y obligatorio, hay diversos programas a través de contenido educativo que se comparte a través de WhatsApp, además del material y tareas que mandan los docentes para sus alumnos. También hay programas educativos en televisión y en algunos casos cuadernillos impresos para aquellos que no tengan acceso a internet.
La preocupación que hay en este sentido, es que no existe la relación docente-alumno, y no se puede desarrollar el correcto acompañamiento por parte del maestro, no se da el espacio para cuestionamientos, revisión ni evaluación personalizada, como ocurre en las clases presenciales.
Además, en esta situación particular que vive el mundo, quedó en evidencia la falta de recursos de muchas familias por no tener computadora, celular, o internet, por lo que se hace más difícil el acceso a esa población de alumnos.
Diferente es la situación en Uruguay, donde cuentan con un sistema educativo que trabaja con una plataforma nacional llamada CREA, que pertenece al Plan Ceibal; una iniciativa de inclusión tecnológica desde 2007. Allí los alumnos disponen del material y tienen aulas virtuales en las que interactúan con sus maestros.
En Colombia y México utilizan portales educativos y televisión. Los alumnos mexicanos reciben clases vía TV y en línea para todos los niveles en base al curriculum nacional, cuentan con acceso a libros digitales y se continúa desarrollando un programa de tele-secundaria enfocado en las zonas rurales.
En Brasil, Chile, Ecuador, Perú, Paraguay los alumnos y los docentes tienen acceso gratuito a los materiales obligatorios para cada nivel a través de Internet.
Venezuela no cuenta con ningún portal y la educación es solo a través de contenidos por TV y radio.
