Desde este martes, Mendoza tiene sancionada la ley que endurece las penas para quienes conduzcan alcoholizados. Solamente resta que sea publicada en el Boletín Oficial, pero establece multas que van hasta los $108.000.

El límite para conducir sigue siendo de 0,5 g/l, pero las multas si ese límite es traspasado, son mucho más caras y los castigos aumentan según la cantidad de alcohol que la persona posea en el momento del control. 

El médico Sergio Saracco, director del departamento de Toxicología de la Provincia, dialogó con Diario UNO y explicó que si bien la ley permite este 0,5 g/l, lo correcto sería manejar cuando no se ha tomado nada de alcohol. También proporcionó ejemplos prácticos para comprender que ese límite es muy fácil de transgredir.

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De hecho, una persona adulta de aproximadamente 70 kg no pasa esos controles con 2 copas de vino, puesto que ya estaría superando los 0,5 g/l. 

Ejemplos prácticos

Saracco explicó que, para una persona adulta de alrededor de 70 kg, un vaso de cerveza implica 0,2 g/l. Mientras, una copa de vino, representa 0,3 g/l A mayor o menor peso, y considerando que en los hombres es mayor la tolerancia, los valores cambian. 

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El consumo de fernet es aún más peligroso, porque al beberse mezclado con una bebida sin alcohol, la tolerancia es mayor. Explicó que 100 cm3 de fernet (medio vaso) equivale a 900 cm3 de cerveza, o a media botella de vino. Es decir que con dos tragos de fernet, preparado al 50% con una bebida cola, la persona poseería 1,30 g/l de alcohol en sangre, cuando el límite para conducir es de 0,5 g/l. 

El ideal es alcohol cero

Según Saracco, no hay ninguna graduación alcohólica, por baja que sea, que no pueda traer algún problema a la hora de manejar un vehículo. 

"Existe para esto, fundamentos fisiológicos y químicos. La acción del acohol es directa sobre sistema nervioso central, afectando habilidades para conducir. No hay que confundir estos efectos con la embriaguez, sino con cambios psicológicos y psicosociales" "Existe para esto, fundamentos fisiológicos y químicos. La acción del acohol es directa sobre sistema nervioso central, afectando habilidades para conducir. No hay que confundir estos efectos con la embriaguez, sino con cambios psicológicos y psicosociales"

Sergio SaraccoDirector de Toxicología de Mendoza

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Esto significa que cuando se maneja, o se realiza alguna otra actividad después de haber ingerido alcohol, inmediatamente baja la capacidad de concentración y se alteran otras funciones. 

"De la única manera que no hay dificultad alguna es con alcohol cero al volante. Allí el dominio es pleno".  "De la única manera que no hay dificultad alguna es con alcohol cero al volante. Allí el dominio es pleno". 

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