Los recientes terremotos ocurridos en Colombia y Venezuela reactivaron una conversación dentro de los hogares mendocinos: ¿estamos preparados para una catástrofe? En la mesa familiar la pregunta sobre qué hacer si el suelo se mueve con fuerza se ha vuelto recurrente en los últimos días. Y la respuesta empieza casi siempre por el mismo lugar: la famosa mochila de emergencia.
Con los terremotos en Venezuela y Colombia la mochila de emergencia volvió a la charla familiar
El kit de supervivencia está en la agenda de los mendocinos ante el riesgo sísmico local. ¿Cuánto sale armar una mochila? ¿Sirve sólo para un terremoto?

Los dos terremotos de Venezuela el 24 de junio pasado y ahora el de Colombia este lunes reactivaron el interés de los mendocinos por la mochila de emergencia.
Mendoza está enclavada en una de las zonas de mayor peligrosidad sísmica de la Argentina, compartiendo el norte de la provincia el grado 4 -el nivel máximo de riesgo- con el sur de San Juan. Sin embargo, con el paso del tiempo sin eventos destructivos, la preparación suele relajarse.
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Daniel Burrieza, director de Defensa Civil de Mendoza, advirtió a Diario UNO que la mochila de emergencia no debe pensarse solo como una medida aislada frente a los terremotos sino como parte de una cultura de la prevención integral.
"La mochila de emergencia no es algo que tenemos que tener preparado solamente para los sismos. Es algo que nos puede servir para muchas cosas que nos pueden pasar en la casa, como un incendio donde me tengo que ir, o si hay un fuerte viento Zonda, un temporal de nieve en la montaña e inundaciones. Son situaciones que nos obligan a tener presente la prevención", remarcó.
Del plan del hogar a la mochila de emergencia ante un terremoto
A diferencia de lo que se cree, el kit de supervivencia es el último paso de una estrategia mayor. Desde Defensa Civil, Burrieza remarcó que la herramienta clave es el PAF (Plan de Acción Familiar), una guía técnica disponible en la web oficial del organismo que busca coordinar la respuesta del hogar antes de que ocurra la crisis.
El plan familiar contempla pasos fundamentales:
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Mapeo de la vivienda y conducta sísmica: identificar qué tipo de construcción habitamos condiciona la reacción. Daniel Burrieza explicó: "Si usted vive en una casa que no es antisísmica, se puede caer, lo primero que tiene que hacer es irse de la casa porque si no va a estar en una trampa. En cambio, si está en una casa antisísmica, tiene que quedarse quieto, esperar y ubicar el lugar más seguro que es donde está el encuentro de vigas y columnas". Y aconsejó alejarse de televisores colgados, alacenas y espejos a las paredes, así como de los ventanales.
Puntos de encuentro: establecer un punto seguro primario (como un patio amplio) y uno secundario fuera de la vivienda (como la plaza del barrio), libre de árboles, cables o torres que puedan colapsar.
Asignación de roles: saber con antelación quién asistirá a niños o personas con movilidad reducida, quién evacuará a las mascotas y quién se encargará de cortar los suministros de gas, agua y luz. Fugas de gas posteriores al movimiento telúrico son, históricamente, las causantes de los mayores incendios urbanos tras un terremoto.
Ficha de datos en papel: un papel impreso con nombres, DNI y teléfonos de todos los miembros del hogar es fundamental ya que en una emergencia masiva el celular puede quedar inoperativo o sin batería.
¿Qué debe llevar la mochila de emergencia?
Una vez establecido el plan de evacuación, recién entra en juego la mochila de emergencia. Su función central es garantizar la autonomía alimentaria, médica y de comunicación de cada persona durante tres días, tiempo estimado en que las fuerzas de rescate tardan en organizar la asistencia primaria a los damnificados de un terremoto o cualquier otra catástrofe.
El listado indispensable recomendado por los especialistas incluye:
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Agua potable: mínimo 3 litros por persona. No hace falta comprar envases especiales, basta con botellas plásticas de gaseosa limpias y bien selladas.
Alimentos no perecederos: latas de conserva, barras de cereales, frutos secos u otros productos de fácil apertura que no requieran cocción.
Aseo y salud: botiquín de primeros auxilios y medicación para enfermedades preexistentes (clave en pacientes crónicos).
Abrigo e iluminación: manta liviana, ropa de cambio, campera o pulóver, linterna, velas y fósforos en bolsas herméticas.
Medios de comunicación analógicos: una radio portátil AM/FM a pilas es indispensable. Las emisiones radiales son el primer canal oficial que se restablece tras una catástrofe para informar la ubicación de centros de evacuados o puestos sanitarios.
Copias de documentos y llaves duplicadas: fotocopias del DNI de la familia y un juego extra de llaves de la vivienda y del vehículo. "Hay muchísimos casos de edificios colapsados o casas dañadas donde no se pueden sacar los autos de las cocheras porque las llaves quedaron adentro, lo que termina obstaculizando el paso de las ambulancias y los bomberos", señaló el titular de Defensa Civil.
¿Cuánto cuesta armar la mochila hoy en Mendoza?
La buena noticia es que no hace falta realizar compras sofisticadas ni adquirir equipamiento táctico de rescate a la hora de armar una mochila de emergencia. Eso sí, Daniel Burrieza nos recuerda que "cada integrante de la familia debe tener una propia y no hacer una mochila para compartir".
Para una familia tipo, la alternativa más económica pasa por reutilizar un bolso o mochila escolar que ya esté en el hogar y completarla con compras del supermercado y la farmacia.
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Armado casero y económico: Reutilizando el bolso y comprando los insumos básicos (alimentos no perecederos, agua, botiquín estándar, pilas, radio básica y linterna), el valor por persona oscila entre los $50.000 y $80.000.
Kits prearmados o equipamiento nuevo: Si se opta por adquirir una mochila reforzada de montaña y equipamiento específico de camping (linternas de LED de alta potencia, mantas térmicas aluminizadas y recipientes estancos), los costos en comercios especializados o plataformas online parten desde los $100.000 hasta los $135.000 por unidad.
El recordatorio final de las autoridades apunta a la vigencia: rotar el agua, controlar la fecha de caducidad de los alimentos y remedios cada seis meses y dejar el bolso en un lugar visible, cercano a la salida principal de la casa o el departamento.
Los eventos naturales no se pueden predecir pero el impacto que generan en la familia depende directamente de cuán preparados nos encuentre el remezón.
En pocas palabras
- Terremotos recientes: el movimiento sísmico en Colombia y Venezuela reavivó la preocupación por la preparación ante catástrofes en Mendoza.
- Prevención integral: defensa Civil enfatiza que la mochila de emergencia es parte de un plan mayor y sirve para diversas emergencias, no solo sismos.
- Kit de emergencia: se detallan los contenidos esenciales (agua, alimentos, botiquín, radio) y los costos estimados de armado, que varían según se opte por un kit casero o prearmado.