En el extremo sur del mundo, donde el océano se endurece en placas de hielo, un coloso buque de acero avanza con paciencia y precisión. No es solo un barco, es una pieza clave de la ciencia en América del Sur y de la presencia humana en la Antártida.
El rompehielos más grande de América del Sur, es un gigante diseñado para abrir rutas en mares congelados y sostener la investigación en uno de los territorios más extremos del planeta.
Con 14.000 toneladas y 121 metros: el mayor buque rompehielos de América del Sur
Se trata del barco ARA Almirante Irízar. El buque en cuestión pertenece a la Armada Argentina y fue construido originalmente en Finlandia, entrando en servicio en 1978. Tras un incendio en 2007, fue completamente reconstruido y modernizado en Argentina, regresando al servicio en 2017 con capacidades ampliadas.
El Irízar fue transformado en un buque multipropósito. Incorpora laboratorios científicos modernos, sistemas de navegación avanzados y espacios diseñados para la investigación en áreas como oceanografía, biología marina, glaciología y cambio climático.
¿Cómo es buque este gigante que conquista la Antártida?
Durante la Guerra de Malvinas integró la Fuerza de Tareas 40 junto a otros buques de la Armada. Participó de operaciones tácticas transportando tropas y buzos a diferentes zonas. El 3 de junio de 1982 se dispuso transformar al RHAI en buque hospital, tarea para la cual fue acondicionado en la Base Naval Puerto Belgrano, dotándoselo de 160 camas de internación, sala de terapia intensiva, quirófanos y otros medios sanitarios.
En 2002, fue enviado a una dificultosa misión de rescate del buque de transporte polar alemán Magdalena Oldendorff, que se encontraba sirviendo a la base rusa de Novolazarevskaya y, a una temperatura cercana a los -50ºC, quedó atrapado en el invierno antártico sin poder salir del mar congelado.
- El buque Irízar puede transportar a más de 300 personas entre tripulación, técnicos y científicos. Además, cuenta con hangares y cubierta para helicópteros, esenciales para operar en zonas donde el hielo impide el acceso directo.
- Su capacidad logística es notable. Este barco puede llevar grandes volúmenes de carga, combustible y suministros para abastecer las bases argentinas en la Antártida, actuando como columna vertebral de cada campaña anual.
- Este barco posee una eslora de 121 metros, una manga de aproximadamente 25 metros y un diseño robusto que le permite enfrentar hielos gruesos con seguridad. Su casco reforzado está preparado para romper hielo marino de considerable espesor, avanzando mediante su propio peso y potencia.
- Puede alcanzar velocidades cercanas a 16,5 nudos (unos 30 km/h) en aguas abiertas, y continuar su marcha en condiciones de hielo denso a menor velocidad, manteniendo su capacidad operativa en escenarios extremos.
- Su autonomía le permite operar durante más de 60 días sin reabastecimiento, recorriendo miles de millas náuticas en cada campaña antártica.






