Cuando preparamos conservas caseras de vegetales o frutas en frascos, normalmente utilizamos tapas de cierre a rosca por su facilidad de uso y porque, bajo ciertas condiciones, se pueden volver a utilizar una vez terminada la conserva.
Sin embargo, cuando pasa el tiempo y la tapa ya tiene un par de usos, puede que comience a aparecer un poco de óxido.
Con un truco o procedimiento casero, el óxido se puede eliminar y le puedes dar una nueva vida a las tapas de tus frascos. Pero ojo, en algunos casos las tapas ya no se pueden reutilizar y deben ser reemplazadas por nuevas, lo mismo que ocurre con los frascos de vidrio.
El óxido es una sustancia marrón, casi color ladrillo, que aparece en los metales cuando se produce una reacción química de oxidación por la humedad, por corrosión o al arder. Si el óxido no se limpia o elimina, puede transformarse en un problema importante.
Paso a paso: recupera las tapas de tus frascos y elimina todo el óxido
Para eliminar el óxido de los metales, en este caso las tapas de los frascos, puedes recurrir a un pequeño truco o procedimiento. Así como estas manchas marrones aparecen, pueden desaparecer gracias a otra reacción química.
Si las manchas en las tapas son pequeñas, estás a tiempo de salvarlas. Para realizar este truco, solo basta con tener a mano una botella de vinagre blanco de limpieza y un cepillo.
- Coloca las tapas de los frascos en una compotera o recipiente con vinagre blanco y déjalas durante toda la noche en remojo.
- Al día siguiente, retira las tapas del vinagre y refrega bien con un cepillo para limpiar en profundidad. Con vinagre también se pueden desinfectar los frascos.
- Enjuaga las tapas de los frascos con bastante agua y sécalas muy bien con papeles descartables. El secado es muy importante para evitar la humedad en la tapa y en la goma interior.
¿En qué casos no deberías usar las tapas de tus frascos?
El mundo de las conservas caseras en frascos está lleno de pequeños cuidados o sutiles advertencias pensadas para evitar enfermedades de transmisión alimentaria o problemas de contaminación.
Cuando las tapas tienen mucho óxido, no tienes que usarlas. La presencia de mucho óxido es una señal de mal cierre en el frasco, por eso también tienes que revisar la boca del frasco y chequear que no esté rota o deformada.
Un sello defectuoso en los frascos favorece la entrada de bacterias y toxinas sumamente peligrosas. Por eso, lo recomendable es usar las tapas no más de dos veces y siempre y cuando estén en perfecto estado.







