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Cómo China mantiene una de las fuerzas de misiles más grandes del mundo sin revelar ubicación exacta

China combina tecnologías móviles,y una política de poca divulgación para proteger la ubicación de su vasto arsenal

La fuerza de misiles balísticos de China, una de las más grandes del mundo. Pekín ha pasado décadas construyendo y modernizando su arsenal, pero ha hecho de la discreción una parte esencial de su estrategia militar de seguridad nacional.

La columna vertebral de este poder estratégico es la Fuerza de Misiles del Ejército Popular de Liberación (PLARF), la rama del ejército que controla tanto misiles nucleares como convencionales.

Misiles balisticos de China

Cómo China mantiene una de las fuerzas de misiles más grandes del mundo sin revelar ubicación exacta

Aunque China no divulga datos oficiales detallados sobre las ubicaciones y capacidades de sus unidades, se sabe que esta fuerza despliega una mezcla de misiles silo-basados y móviles, distribuidos en diferentes regiones militares del país.

En los últimos años, el uso de misiles móviles de lanzamiento terrestre por parte de China, como los DF31 o los más avanzados DF41, ha sido uno de los pilares de esta estrategia de ocultamiento. Estos misiles no viven en silos fijos enterrados a la vista del mundo.

Los misiles están alojados sobre transportadores con ruedas o orugas que pueden moverse continuamente, cambiar de posición e incluso esconderse bajo camuflaje especialmente diseñado para evadir la detección por satélite.

Misiles balisticos de China (1)

La estrategia de China

La movilidad y el camuflaje no son trucos visuales, sino tácticas bien pensadas. Por ejemplo, imágenes filtradas y análisis de expertos han mostrado el DF41 camuflado con patrones únicos en su superficie, una señal de que los estrategas chinos están pensando no solo en esconder el arma, sino en hacerla impredecible para ojos espías desde el espacio. Pero la discreción no termina ahí.

China también ha construido campos de silos recientemente descubiertos en regiones remotas como Xinjiang, Gansu e Inner Mongolia, que, según análisis de imágenes satelitales e informes de inteligencia, están siendo preparados para albergar misiles intercontinentales de combustible sólido, aunque Pekín no ha confirmado oficialmente ningún detalle.

La extensión de estos silos es enorme. Esto, sumado a la dispersión territorial y la movilidad de sus lanzadores, crea un rompecabezas en constante movimiento para los satélites, los espías tecnológicos y los analistas extranjeros.

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