A diferencia de las superficies cerámicas o de piedra, los pisos flotantes poseen una composición técnica que exige un protocolo de limpieza diferenciado. Su estructura, diseñada para ofrecer estética y calidez, es sensible a ciertos factores externos que, de no controlarse, pueden comprometer su durabilidad y apariencia. Si bien pasarle cera a la madera es la principal alternativa, existe un truco que nos dará igual o mejor resultado sin gastar dinero.
Así deberás limpiar el piso flotante para dejarlo brillante y reluciente
Según explican especialistas, es menester conocer las medidas esenciales para preservar la integridad de estos revestimientos por mucho más tiempo. En consecuencia, el truco al momento de realizar la limpieza del piso flotante será, en primer término, eliminar las partículas sólidas.
El polvo, la arena o las pequeñas piedras actúan como abrasivos naturales que pueden provocar micro-rayones en la capa superior del piso flotante. Por ello, se recomienda barrer con frecuencia o utilizar una aspiradora equipada con cabezales de cerdas suaves. El uso de una mopa seca también es una excelente alternativa para capturar partículas sin ejercer presión mecánica agresiva.
Otro punto a considerar es el peligro del agua para limpiar este tipo de revestimiento. El piso flotante no tolera el contacto prolongado con líquidos, ya que la humedad puede filtrarse por las juntas y provocar que las maderas se hinchen o se deformen.
En consecuencia, para una limpieza profunda, se debe emplear un trapeador apenas humedecido, asegurándose de escurrirlo al máximo para evitar charcos. Es fundamental utilizar exclusivamente productos diseñados específicamente para pisos flotantes, evitando limpiadores abrasivos que puedan degradar la película protectora del material.
Por otro lado, un truco vital en este tipo de superficies es la limpieza inmediata ante cualquier tipo de derrames. Si se cae café, vino o cualquier tipo de bebida, debe ser absorbido al instante para prevenir daños estructurales.
Asimismo, tras realizar la limpieza con el trapeador húmedo, es altamente recomendable realizar una pasada final con un paño seco y limpio. Este paso elimina cualquier rastro de humedad residual y garantiza un acabado reluciente sin marcas de agua.






