Quizás no conozcas por el nombre, pero probablemente lo has visto en parques y jardines. El Ciprés de Monterrey (Cupressus macrocarpa) es un árbol nativo del área pequeña área costera en la Bahía de Monterrey, California. Es conocido por su rápido crecimiento y porque puede ser cultivado como planta ornamental.
Esta especie arbórea tiene una copa ancha que puede superar los 25 metros de altura. Tiene pequeñas hojas de color verde brillante que despiden un aroma a limón cuando se trituran. Florece a finales del invierno o a principios de primavera, y produce pequeñas flores amarillas en los extremos de las ramas que liberan polen, formando conos globosos (frutos) de color verde que maduran a marrón rojizo.
Este árbol es muy anhelado por los jardineros debido a su gran versatilidad ornamental, pero también porque crece rápido y es resistente. Es ideal para decorar cercos, rejas y paredes, ya que tiene un follaje compacto que crea privacidad en el jardín en poco tiempo. De hecho, muchos lo eligen para intervenir espacios exteriores desde cero, ya que se convierte en aliado estratégico para moldear espacios y brindar intimidad en el refugio al aire libre.
Cuidados del árbol
Según gardenia.net este árbol prospera al sol, necesitando unas seis horas de luz solar directa al día, además de un clima cálido y ligeramente húmedo. Tiene una amplia tolerancia a las temperaturas le permite prosperar en varios climas, aunque puede necesitar protección durante condiciones extremas. En clima frío, ciprés de Monterrey puede mostrar marrones o caída de agujas, mientras que el calor excesivo puede causar quemaduras en las hojas.
Para un crecimiento óptimo, este árbol se beneficia de la fertilización con abonos equilibrados. Lo único que tiene que hacer es aplicar una fórmula equilibrada con moderación a principios de primavera, programado para coincidir con el nuevo crecimiento, y nuevamente a mediados de otoño para apoyar el desarrollo de las raíces.
El Ciprés de Monterrey está acostumbrado a un ambiente de humedad moderada ya que en su habitat nativo abunda la niebla, pero puede soportar períodos breves de sequía. Uno o dos riegos por semana, resultan seguros para este árbol.
Por último, esta planta tiene un follaje denso y resistente, así que requiere una poda estratégica para mantener su forma. Poda durante el invierno temprano, cuando el árbol está inactivo. Concéntrate en eliminar ramas muertas, enfermas o sobrepobladas para mejorar la circulación del aire y la penetración de la luz solar. Siguiendo todas las recomendaciones, tu Ciprés de Monterrey cubrirá de verde el cerco de casa.






