Los cítricos como el limonero son los reyes del jardín frutal, pero también los más exigentes. Entre los trucos de la "vieja escuela" que han resurgido en redes sociales y foros de jardinería, hay uno que destaca por su sencillez: el uso de la virulana.
Sucede que, aunque parezca un elemento ajeno a la naturaleza, este objeto doméstico puede ser un gran aliado para tu árbol.
Los beneficios de enterrar virulana en el árbol limonero
El motivo principal por el cual se recomienda enterrar virulana cerca de las raíces de estos árboles es el aporte de hierro. Los limoneros suelen sufrir de una condición llamada clorosis férrica, que se identifica fácilmente cuando las hojas se vuelven amarillas.
Al entrar en contacto con la humedad del riego y el suelo, la lana de acero comienza un proceso de oxidación. Este óxido libera partículas de hierro que, con el tiempo, son absorbidas por el sistema radicular del limonero. Es válido aclarar que este proceso demora.
Además de su aporte nutricional, la virulana cumple una función mecánica vital en la prevención de plagas. Caracoles y babosas son enemigos declarados de los brotes tiernos del limonero.
Colocar trozos de lana de acero rodeando la base del tronco o mezclada superficialmente en la tierra crea una barrera física infranqueable. Las fibras metálicas resultan extremadamente irritantes y cortantes para los cuerpos blandos de estos moluscos, obligándolos a alejarse.
Incorporar virulana en la tierra de tus árboles frutales es una forma económica y ecológica de fortalecer su salud. Sin embargo, tienes que saber hacerlo.
La mejor forma de realizar este truco de jardinería casero
- Fragmentación: no entierres el rollo de virulana entero; desmenúzalo en trozos pequeños para que la oxidación sea más rápida.
- Ubicación: entiérralo a unos 5-10 centímetros de profundidad, cerca de la zona donde gotea la copa (donde están las raíces más activas), pero sin dañar el tronco principal.
- Calidad: asegúrate de usar lana de acero virgen, sin jabón ni detergentes añadidos, ya que los químicos de limpieza podrían alterar el pH del suelo y dañar a los microorganismos beneficiosos.




