Aunque la lengua de suegra o sansevieria es una planta de interior que crece a la perfección en nuestra sala, también puede desarrollarse en un jardín, balcón o terraza. Para que esto sea posible, es menester considerar algunos cuidados de jardinería específicos, los cuales te brindaré a continuación.
Cómo cuidar una sansevieria o lengua de suegra en exteriores y evitar que sus hojas se quemen con el sol
Con estos consejos de jardinería, tu sansevieria o lengua de suegra que tienes en el jardín crecerá con fuerza
Jardinería: cómo cuidar una sansevieria o lengua de suegra de exteriores
Con la llegada de los días cálidos, algunas plantas de exterior comenzarán a sufrir el calor y el impacto del sol directo, haciendo que sus hojas y flores (dependiendo el caso) se quemen. Para que esto no suceda en tu sansevieria, es menester tener en cuenta sus exigencias.
Esta suculenta es de clima cálido, por lo que tolerará el calor del exterior a la perfección. Sin embargo, cuando el termómetro suba por encima de los 28 grados, si la sansevieria está en el balcón o en la terraza, sus hojas comenzarán a deshidratarse y si la temperatura aumenta más, las mismas se quemarán.
Ante esto, procura colocar la maceta detrás de un árbol o de una tela media sombra, para que el calor no impacte de lleno en el ejemplar. La lengua de suegra, generalmente, necesita de un espacio cuya temperatura oscile preferentemente entre los 16 y 25 grados.
En la misma línea, el riego será clave en una sansevieria que se encuentre en el exterior, más todavía en primavera y verano, ya que la mencionada suculenta tiende a deshidratarse si su suelo no está húmedo como debería ser.
En este sentido, se debe regar la planta cada cuatro días, siempre y cuando el sustrato esté completamente seco. Además, dicha tarea de jardinería deberá realizarse con cuidado, ya que la sansevieria no tolera el exceso de agua. Si regamos demasiado, la lengua de suegra tendrá hojas arrugadas y las raíces comenzarán a pudrirse.
Por último, la sansevieria necesitará de nutrientes que impulsen su crecimiento. En consecuencia, una vez al mes tendremos que suministrarle abonos caseros o fertilizantes. De esta forma, la lengua de suegra crecerá con fuerza, incluso estando en el exterior, y sus hojas no correrán el riesgo de quemarse con el calor de la primavera o el verano.







