Mendoza tiene un clima primaveral agradablemente cálido con temperaturas que oscilan un rango entre los 12ºC y 28ºC, aunque pueden superar los 30ºC. Es una temporada con días soleados intensos, así que las plantas requieren cuidados especiales.
Las brácteas de la buganvilla son esas maravillosas hojas de colores que protegen su floración. Imagen: Freepik.
Cuidados de la planta de buganvilla en noviembre
Para cuidar una buganvilla en noviembre, el mes previo al verano, riega más a menudo, aproximadamente una vez por semana si se encuentra en suelo y hasta dos veces por semana si está cultivada en maceta, pero siempre verifica que la capa superior de la tierra esté seca antes de regar de nuevo.
Si notas que la buganvilla lo necesita, puedes regar más. Es crucial evitar mojar las hojas y las flores para prevenir plagas y enfermedades fúngicas. Por otro lado, puedes colocar mantillo alrededor de la base ayuda a mantener la humedad del suelo y a suprimir las malas hierbas.
También, es importante realizar podas ligeras para eliminar ramas secas y guiar el crecimiento. Por otro lado, puedes fertilizar cada cuatro semanas durante la temporada de crecimiento con un abono equilibrado. Evita el exceso de abono, ya que no lo tolera bien.
La buganvilla es una de esas plantas que enamoran. Imagen: Freepik.
Asegúrate de que la planta reciba pleno sol, para una floración abundante. Si la buganvilla está en maceta, puedes posicionarla en algún sitio del jardín donde reciba los rayos solares.
Variedades de Buganvilla
Existen alrededor de 300 especies de buganvillas con diferentes tonalidades, pero las moradas y las rojas son las más comunes. Hay otras que son de color rosa, naranja, blanco, de flores simples o rellenas de pétalos. Algunas de las especies más conocidas son la Raspberry Ice, Purple Queen, Golden Jackpo y Rainbow Gold.






