Con la llegada del otoño, muchas especies pierden el protagonismo en jardines y balcones. Sin embargo, hay una planta que se adapta muy bien a las temperaturas más frescas y mantiene el color en exteriores: la caléndula. Resistente, de fácil cultivo y con una floración llamativa, se convierte en una de las opciones más elegidas para esta época del año.
La caléndula, también conocida como “maravilla”, es una planta anual que se destaca por sus flores en tonos amarillos y anaranjados. Además de su valor ornamental, es apreciada por sus propiedades medicinales y su uso en cosmética natural. Su principal ventaja es la capacidad de florecer durante varios meses si recibe los cuidados adecuados.
Recomendaciones para lograr que la planta florezca
Para lograr un buen desarrollo, es clave ubicarla en un lugar con buena exposición al sol. Necesita al menos cuatro a seis horas diarias de luz directa para crecer con fuerza y producir más flores. En cuanto al riego, debe ser moderado: se recomienda mantener la tierra húmeda, pero evitando el exceso de agua, ya que el encharcamiento puede afectar las raíces.
Otro aspecto importante es el tipo de suelo. La caléndula se adapta a distintos sustratos, pero crece mejor en suelos sueltos, bien drenados y con materia orgánica. En macetas, es fundamental asegurar un buen drenaje para evitar la acumulación de agua.
Un truco clave para estimular la floración, es retirar regularmente las flores marchitas. Este proceso, conocido como “despunte”, evita que la planta destine energía a la formación de semillas y la redirige a la producción de nuevos brotes, logrando así una floración más abundante y prolongada. Además, no requiere fertilizantes en exceso, con un abono liviano cada algunas semanas es suficiente.
En resumen, esta planta es una alternativa práctica y accesible para quienes buscan mantener el color en otoño sin grandes complicaciones. Con pocos cuidados, puede ofrecer una floración abundante y sostenida durante toda la temporada.






