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Colocar una pizca de sal en el café: por qué recomiendan hacerlo y cuáles son los beneficios

La sal en el café puede parecer rara, pero lo cierto es que es un truco lleno de beneficios para la popular bebida

El café es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo, un ritual matutino innegociable para millones de personas. Sin embargo, no todas las tazas salen perfectas; en ocasiones, un tostado excesivo o un error en el tiempo de infusión pueden dejar un sabor excesivamente amargo. Por esto, surge un sencillo truco que puedes implementar.

Respaldado por la ciencia culinaria, lo que está ganando popularidad en las cafeterías de especialidad y los hogares es el hecho de añadir una simple pizca de sal a la bebida.

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Muchas personas desconocen este truco. 

Muchas personas desconocen este truco.

Por qué se recomienda colocarle un poco de sal al café

Aunque de entrada pueda sonar como una combinación extraña o un error de cocina, esta práctica tiene una explicación científica fascinante y ofrece múltiples beneficios para los amantes del café.

La razón por la que se recomienda este hábito no es para que el café adquiera un gusto salado, sino por cómo reacciona nuestro paladar. Las papilas gustativas de la lengua humana tienen receptores específicos para los distintos sabores, y con la sal bloquean el amargor del café.

Al suprimir esa nota discordante, el cerebro percibe al café de una manera completamente diferente, mucho más suave y equilibrada.

Tomar café con sal
La reducción calórica es uno de los beneficios de este truco. 

La reducción calórica es uno de los beneficios de este truco.

Por otro lado, uno de los grandes beneficios de este truco es la reducción calórica. Muchas personas añaden cremas y azúcares solo para tolerar el sabor del café negro. Una cantidad mínima de sal logra el mismo efecto suavizante.

Como puedes ver, este truco es el salvavidas ideal para los cafés comerciales de baja calidad o de tueste ultra oscuro, que suelen ser excesivamente amargos por defecto.

Moderación, la clave del truco

La moderación es la clave para no arruinar la bebida. Los expertos recomiendan utilizar una cantidad diminuta: una pizca ligera de sal (que se pueda sostener en las yemas de dos dedos) por cada recipiente.

Esta se puede agregar directamente a la taza una vez servida, o bien mezclarse con el café molido antes de iniciar el proceso de filtrado en la cafetera.

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