Este desarrollo marca un posible avance en la conocida filosofía china de fusión militar-civil, donde la línea entre lo comercial y lo militar se vuelve volátil, y plantea nuevas cuestiones sobre la seguridad marítima global y las futuras guerras en el mar.
China transforma un buque comercial en una plataforma militar de alto alcance y marca un hito sin precedentes
El buque en cuestión, identificado como Zhongda 79, es un portacontenedores medio de origen civil que fue visto en el astillero Hudong-Zhonghua en Shanghái con sistemas montados que normalmente se reservan para buques de guerra. Las imágenes satelitales y de aficionado muestran lanzadores de misiles verticales contenidos dentro de contenedores estándar, un radar rotativo de antenas en fase activa capaz de vigilancia aérea y de superficie, varios sistemas de armas de proximidad (CIWS) para defensa contra misiles o aeronaves, y lanzadores de señuelos y contramedidas.
Lo más llamativo es que estos sistemas no parecen estar integrados de forma fija o permanente en el casco, sino colocados sobre contenedores intercambiables que podrían ser montados y desmontados sin transformar completamente la nave, lo que permitiría a China convertir rápidamente buques mercantes en plataformas de combate o apoyo militar si la situación lo demandara.
¿Por qué estos buques de China son importantes?
Este enfoque encaja con la doctrina china de fusión militar y civil, impulsada desde hace años para integrar la innovación tecnológica nacional en el aparato de defensa. La capacidad de convertir buques comerciales en plataformas armadas complica la lógica tradicional de la guerra naval. En un conflicto serio, una marina rival tendría que distinguir entre buques civiles inocuos y aquellos que pueden transformarse en plataformas de ataque o defensa, lo que diluye las reglas de combate clásicas.
- Lanzadores verticales modulares: el uso de contenedores equipados con sistemas de lanzamiento vertical (VLS) permitiría portar decenas de misiles, posiblemente hasta unos 60 tubos de lanzamiento, escondidos dentro de contenedores estándar, facilitando su transporte y despliegue sin necesidad de instalaciones especializadas propias de un destructor o fragata.
- Radar y sensores montables: el buque muestra equipos de radar avanzado y antenas de comunicación montadas también sobre contenedores, lo que apunta a capacidades de detección y seguimiento comparables a las de buques militares. Esto sería clave para coordinar operaciones o proporcionar vigilancia temprana en un entorno de combate.
- Defensas automáticas (CIWS): cerca de la cabina de mando se identifican sistemas de armas de proximidad Tipo 1130, que son diseñados para derribar misiles entrantes o drones en distancias cortas, junto a lanzadores de señuelos para contrarrestar amenazas enemigas.
- Modularidad y rapidez de conversión: la idea estratégica detrás de estas modificaciones no es necesariamente mantener buques de combate declarados como tales en tiempos de paz, sino disponer de una enorme flota civil que pueda ser militarizada con rapidez en caso de necesidad, multiplicando la capacidad operativa sin coste permanente de mantener una flota de guerra convencional muy grande.
- China posee una de las flotas mercantes más grandes del mundo, con miles de barcos operando en rutas globales, esta estrategia modular podría permitirle distribuir capacidad militar sin alertar con antelación, dificultando la contención por parte de otros poderes como Estados Unidos o sus aliados en escenarios como el Estrecho de Taiwán o el Mar del Sur de China.





