En un mundo cada vez más fragmentado, donde las tensiones entre potencias redefinen alianzas y prioridades, las palabras adquieren un peso especial. Desde el centro de Europa, en medio de un escenario internacional incierto, China dio una señal clara.
La declaración de China no fue casual ni simbólica. Fue un mensaje dirigido al presente, pero también al futuro, en el que el equilibrio global dependerá de la capacidad de los países para actuar con responsabilidad compartida.
China se une con una nación de Europa para defender el orden del mundo y evitar la "ley de la selva"
El acercamiento con Francia refleja esa intención de construir puentes en un contexto donde el multilateralismo enfrenta presiones crecientes. No se trata solo de diplomacia formal, sino de una estrategia que busca preservar un sistema internacional basado en normas, diálogo y cooperación. En este contexto, Europa aparece como un socio clave, capaz de influir en el rumbo de los acontecimientos globales y contribuir a evitar una escalada de confrontaciones.
El canciller chino Wang Yi instó a China y Francia a trabajar juntas para salvaguardar el papel de las Naciones Unidas y evitar que el mundo regrese a la “ley de la selva”, una expresión que alude a un orden internacional dominado por la fuerza en lugar de las reglas.
El planteo se realizó durante una reunión con el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich. Allí, ambas partes destacaron la necesidad de fortalecer el multilateralismo, defender el sistema de libre comercio y coordinar esfuerzos frente a los desafíos globales actuales.
El impacto en el escenario internacional
China también subrayó que la relación bilateral atraviesa una etapa positiva, especialmente tras la visita del presidente francés Emmanuel Macron a Beijing en 2025, que impulsó nuevos acuerdos y una mayor cooperación en distintos ámbitos.
Este acercamiento tiene implicaciones que van más allá de la relación entre dos países. Representa un intento de reforzar el papel de las instituciones internacionales en un momento en que el sistema global enfrenta tensiones políticas, económicas y militares. La coordinación entre China y Francia busca fortalecer el diálogo, gestionar diferencias mediante consultas y promover soluciones multilaterales.
Al mismo tiempo, refleja una estrategia más amplia de China para consolidar vínculos con actores clave de Europa. En un escenario donde el equilibrio global está en transformación, estas alianzas pueden influir en la estabilidad internacional, el comercio y la gobernanza global.




