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China desafía militarmente a las potencias con una nave única en el mundo

Esta arma militar de China parece estar reescribiendo la historia de la guerra en tiempo real.

En los pliegues invisibles de la geopolítica y la tecnología militar, a veces surge una innovación que parece pertenecer más a la imaginación que al campo de batalla. Este sentido, China posee un avance con nombre enigmático. Se trata de Jiu Tian, traducido libremente como “diosa del cielo” o “diosa de la guerra”.

Esta nave ha encendido las alarmas entre las principales potencias del mundo, no por su nombre poético, sino por su capacidad de replantear lo que entendemos por poderío militar en el siglo XXI.

Jiu Tian

China desafía militarmente a las potencias con una nave única en el mundo

Jiu Tian no es un arma militar en el sentido clásico de cañones y balas, sino una especie de portadrones aéreo no tripulado (UAV) de gran envergadura, diseñado por ingenieros de China para llevar consigo una letal flota de pequeños drones coordinados. Con una envergadura de alrededor de 25 metros y capacidad para transportar hasta seis toneladas de municiones y drones desde grandes altitudes y a miles de kilómetros de distancia, este coloso del aire representa un salto cualitativo en la guerra moderna.

La metáfora de “diosa de la guerra” no es simple retórica. Encierra la idea de una tecnología que, como en antiguas mitologías, se mezcla con lo impredecible y lo poderoso. A diferencia de los aviones tripulados o los buques de guerra, esos símbolos tradicionales de supremacía militar, Jiu Tian puede desplegar enjambres de hasta 100 drones simultáneos, cada uno capaz de ejecutar misiones de reconocimiento, ataque, interferencia electrónica o apoyo táctico, casi como si fueran pequeñas piezas de un ejército coordinado sin rostro.

Jiu Tian (1)

China apunta a un combate automatizado

Este cambio no es menor. La historia reciente del conflicto en Ucrania ha mostrado cuán decisivos pueden ser los sistemas no tripulados. Desde drones que proveen inteligencia en tiempo real hasta unidades que actúan como artillería voladora barata y efectiva. Pero Jiu Tian eleva esa lógica un paso más allá. Su capacidad de saturar sistemas antiaéreos, superar defensas y operar sin la necesidad de un piloto humano a bordo obliga a replantear estrategias que han sido dominantes durante más de un siglo.

Mientras Estados Unidos, Israel y otras potencias han liderado históricamente el desarrollo de drones, el avance de esta plataforma china ha obligado a rivales a reconsiderar cómo defenderse y cómo competir en esta nueva era de guerra no tripulada. Las implicancias no se limitan a la táctica o la tecnología. Su existencia abre preguntas profundas sobre el equilibrio del poder global, la ética del combate automatizado y la vulnerabilidad de sistemas que hasta ahora se pensaban seguros.

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