Eduardo es profesor de Educación Física (26), y Martín es estudiante de Diseño Gráfico (24). Ambos, son originarios del distrito Chapanay del departamento San Martín y creadores del ya famoso "Chapanay City".
Con singularidad, humor original y mucho regionalismo, el sitio que suma miles de seguidores en todo el país. Facebook (chapanaycity): 360 mil, Instagram (@chapanaycity): 88 mil y Twitter (@chapanaycityok): 14.500.
Los números son altos y siguen creciendo en cifra cada semana y con cada posteo que este par de chicos comunes y corrientes se animan a compartir para dedicar un espacio al humor. Los "memes" se convirtieron en una nueva forma de comunicación y prima más que nada en los jóvenes y adolescentes, pero no se salva nadie. Los que más se destacan siempre son los más creativos y con mayor originalidad, y los chicos de Chapanay City la tienen muy clara en esto.
"Hay personas que piensan que "Chapanay" es un nombre ficticio y no un distrito real, ahora es como que se han ubicado en el mapa, se sacan fotos en el cartel de Chapanay, como si fuera Mordor (risas)", cometó Martín a Diario UNO.
Los chicos prefieren no divulgar sus apellidos, aunque en el pueblo saben quienes son, más que nada por una cuestión de que se autodenominan como "pibes comunes, que viajan en varios colectivos para llegar a la ciudad, y que trabajan y estudian".
"Empezamos siendo incógnitos pero ya nos conocen todos en el pueblo, de alguna manera todas las cosas típicas que tenemos los mendocinos las transformamos en humor. Chapanay City, surgió más o menos en el 2012, justo cuando nos hicimos un Facebook personal, y en realidad era para reírnos con nuestros compañeros de la secundaria. Pasó un tiempo, y de a poco fuimos creciendo. Primero era yo solo (Martín) y después empecé con Edu, porque él maneja otro tipo de contenido y programas, por eso se integró mucho con la edición de los videos. Yo creo que ese era el empujón que necesitábamos para seguir creciendo. Empezamos con 10 mil seguidores y ahora estamos con 360 mil", dijo Martín.
Sin banderas políticas ni ideológicas, este dúo explosivo de "chapanayos", se centra en un humor que hoy por hoy es difícil de encontrar, ese humor sin ofensas y agresiones.
"La gente crea una competencia, pero hay buena onda con otros sitios de Mendoza de humor, y hasta nos hacemos memes entre nosotros como chiste y juego. Recién hace dos años nos pusimos las pilas y empezamos a generar contenido con frecuencia y a abrirnos a redes sociales como Twitter o Instagram, para poder interactuar más con la gente", dijo Eduardo en la entrevista telefónica.
"La idea que tenemos es tratar de llegar a otra gente, no sólo a Chapanay o Mendoza. Muchos seguidores son de Córdoba, San Luis, La Rioja, San Juan, y tienen un humor muy parecido al nuestro, más que nada las costumbres. Algunos términos o formas de hablar sí varían más, pero en esencia, nos parecemos mucho. Es un poco el sentimiento de ser de provincia, de estar fuera de Capital Federal o Buenos Aires. Ahora, cuando subimos cosas, pensamos bien el contenido, para no ofender, para que lo entiendan todos y tampoco para meternos en temas controversiales. El feed back con la gente es increíble. Por ejemplo, los graph de los noticieros cuando se equivocan nos lo mandan los seguidores, creen que vivimos al lado del televisor viendo si se equivoca alguien, pero no (risas). Con los audios que se viralizan también, pero hay muchísimo material que no podemos revisar todavía porque llegan demasiados".
Desde un pueblo casi no reconocido por muchos, típico de costumbres sencillas y de habitantes trabajadores (más que nada de la tierra), Chapanay, pasó a convertirse en un fenómeno social. Con ironía e ingenio captan seguidores a lo largo del país y aún así se alejan de la "fama" personal que esto les podría atribuir.
"Con los subtítulos chapanayos tenemos mucha respuesta. Pasa que nos gusta mucho la música ochentosa, tenemos influencias por nuestros viejos. La gente, quizás piensa que somos del campo y que escuchamos cumbia todo el día (risas)".
Tanta fue la popularidad y la llegada al público, que Chapanay City tuvo su propia fiesta donde hubo tragos como el sodeado, (el vino con soda que ellos llaman el champán de los pobres), la quirquincha (cerveza con gaseosa de naranja), el priteado (vino y gaseosa de limón), la sangría, y así. Siempre remarcando que el vino debe ser el más barato y sus agregados también.
"La fiesta fue increíble, en la primera fueron 4500 personas más o menos y en la segunda edición cerca de 10 mil. Fue genial, los seguidores mismos nos pedían la fiesta o una juntada para compartir. Vinieron de todos lados, en ningún momento pensamos en convocar tanta gente, es más, en la primera fiesta nos saturamos, muchos se quedaron afuera lamentablemente", dijeron los chapanayos.
Con orgullo de su lugar de origen y con amor a lo que hacen, estos creativos mendocinos se imponen cada vez más a nivel local y nacional. La risa dicen que cura y sana, entonces que haya mucho "Chapanay City" para rato.

