Cuando se dice “ni los perros se salvaron”, se refiere a que existe un código no escrito donde los animales, seres irracionales (supuestamente), deben ser respetados y no pagar culpas que atañen a sus dueños, o mejor dicho, cuidadores humanos. En un incidente entre la policía y unos vecinos del barrio Paulo VI, en Godoy Cruz, tuvo como damnificado a un perro, que fue baleado por los uniformados, quedó severamente herido, y otro can fue pateado con dureza. Así lo contaron los propios vecinos.
Un grupo de policías ingresó este lunes a una vivienda particular del populoso barrio del Este godoycruceño y comenzó el forcejeo con el supuesto sospechoso. Un perro de la casa vecina, llamado Cell, al ver a un “conocido” siendo atacado, salió en su defensa y enfrentó a los agentes policiales al igual que el perro de la casa, Tobo, quien fue apartado de la escena a puras patadas por parte de la policía, relataron los vecinos.
Muy expeditivo, uno de ellos le disparó al animal a quemarropa con su escopeta, y aunque los cartuchos estaban cargados con municiones de goma, la corta distancia a la que se disparó, dejó al animal muy mal herido y sus dueños tuvieron que llevarlo a una veterinaria para curarle las múltiples heridas. Allí le extrajeron seis municiones de goma, incrustadas profundamente en la piel del perro.
Pidiendo expresamente que no se den a conocer los nombres de los vecinos, una testigo de la acción, contó que además del maltrato sufrido por la familia de la casa "allanada", los animales se llevaron la peor parte.
"Comenzaron a disparar sin escuchar razones ni explicaciones. Al perro del vecino le pegaron un escopetazo y al de la casa lo sacaron dándole patadas. Menos mal que no había ningún niño cerca. Todo esto fue denunciado a la fiscalía y al propio Ministerio de Seguridad", señaló la joven, quien además relató a modo de queja, que los uniformados habitualmente no hacen diferencia en el trato con los ladrones o los ciudadanos honestos del barrio.




