En el piedemonte abundan los barrios clandestinos. Pero la preocupación no es solo por la falta de documentación que respalde sus construcciones, sino por la escasez o ausencia de infraestructura y por la ubicación de las viviendas. Cientos de familias viven en zonas vulnerables al fenómeno de El Niño: cauces, diques o el lecho de ríos secos.
Según la Infraestructura de Datos Espaciales (IDE Mendoza), de la Subsecretaría de Infraestructura y Desarrollo Territorial -que se nutre de la información que brindan los propios municipios-, cada barrio presenta irregularidades diferentes. Algunos deben entregar alguna documentación y a otros directamente les falta infraestructura básica como agua, cloacas, saneamiento o redes aluvionales.
Mendoza cuenta con algunas normas concretas para el ordenamiento territorial. La última, la Ley Provincial 9.414 (sancionada en 2022 y reglamentada en 2025), de Conservación y Ordenamiento Territorial de la Precordillera y Piedemonte del Área Metropolitana, regula la planificación integrada, el uso del suelo y la conservación ambiental. Esta norma abarca a los municipios de Las Heras, Capital, Godoy Cruz y Luján de Cuyo. Establece multas a las construcciones clandestinas e irregulares que van desde los $5 millones hasta los $100 millones, además de apercibimientos, clausuras, revocación de permisos y obligación de recomposición ambiental.
“Desde la sanción de la ley 9.414 se inició un proceso complejo porque es una zona de altísima fragilidad ambiental y aluvional”, explicó Matías Dalla Torre, director de Ordenamiento Territorial de la provincia.
El funcionario explicó que todos los municipios del Gran Mendoza tienen situaciones críticas y complejas en el piedemonte. Las Heras tiene 20 barrios irregulares en esa zona; Godoy Cruz, entre 7 y 8; Capital, 7; y Luján de Cuyo, unos 100. De estos últimos, algunos ya se han ido regularizando y, con la obra de defensa hídrica Blanco Encalada, la situación está un poco más mitigada.
“Algunos barrios tienen posibilidades de regularizarse y urbanizarse donde ya están. Otros necesitan muchos estudios, primero hidráulicos para determinar el riesgo que tienen y las consecuencias ante una tormenta”, aseveró Dalla Torre.
Barrios “cerrados” sobre una cuenca
Diario UNO hizo una recorrida por el piedemonte para conocer la realidad de algunas familias, sobre todo la de aquellas que están viviendo en zonas muy vulnerables ante grandes tormentas.
Nuestro desplazamiento fue de norte a sur, arrancando por el piedemonte de Las Heras. Como ya adelantamos, en la zona de El Challao hay 20 barrios clandestinos e irregulares en la cuenca de San Isidro. Algunas viviendas son construcciones de material; incluso hay urbanizaciones con cierres como barrios privados y otras son asentamientos precarios.
Al no haber pasado por los procesos formales de factibilidad hidráulica, ambiental ni de servicios, estas edificaciones se emplazan directamente sobre cauces secos naturales.
Es quizá el sector de mayor riesgo de todo el piedemonte. Los barrios se localizan en la confluencia de las cuencas que alimentan el arroyo San Isidro, a pocos metros del cerro Arco. Cuando se producen tormentas fuertes, el agua baja desde los cerros arrastrando lodo, material y rocas, destruyendo calles e inundando viviendas que hoy obstruyen los cauces naturales.
Entre los barrios y loteos afectados, informales o clandestinos, identificados históricamente y bajo la lupa de Ordenamiento Territorial por el riesgo aluvional y lo que podría causar el fenómeno del Súper Niño, están Quintas de San Isidro, Balcones del Cerro Arco y otros vecindarios ubicados en otros sectores de El Challao.
“Estos barrios que se encuentran cerca del Cerro Arco no han tenido ni control ni regularización. Por lo que hay que iniciar lo antes posible los estudios para tratar de regularizar. Hay viviendas que están en una situación de mucho riesgo”, determinó Dalla Torre.
Por su parte, el intendente de Las Heras, Francisco Lo Presti, sostuvo que están buscando redes de contención para las familias que viven en los asentamientos del piedemonte.
“Las defensas existen. El problema es que los barrios están sobre estas contenciones de manera clandestina. Los desarrolladores nunca terminaron las obras, así es que estamos en contacto con ellos”, marcó.
El jefe comunal admitió que en la zona debe haber no menos de mil familias.
“No son todas construcciones precarias, pero sí pueden tener problemas. Se las ha intimado administrativamente a que hagan las obras de defensa, de calles canal para que el agua pueda bajar por ahí, impermeabilizar algunos desagües que tienen y conectarlos a la defensa aluvional que pasa por la zona”.
Para mitigar el problema de los cauces modificados por los loteos, el Concejo Deliberante de Las Heras y el gobierno provincial han impulsado normativas y estudios técnicos junto a la Universidad Nacional de Cuyo para analizar la cuenca y reforzar las obras de defensa.
Quince familias podrían quedar bajo el agua
En nuestra ruta por el piedemonte encontramos algunos asentamientos en la zona del barrio La Favorita, de Capital.
Sin dudas, lo que genera mayor preocupación son las precarias viviendas de nylon, palos y chapas que están situadas dentro del vaso del dique Papagayos.
El Centro de Ingenieros de Mendoza advirtió que, si las lluvias intensas provocan crecidas desde la montaña, esos 15 ranchitos podrían quedar bajo el agua. Hoy corren un grave riesgo de inundación ante las fuertes tormentas previstas por el Súper Niño.
La directora de Viviendas y Hábitat de Capital, Mariana Osorio, admitió que el asentamiento “La Ripiera” (como lo autodenominan sus habitantes) es el más comprometido.
“Ese espacio es un terreno de jurisdicción de Hidráulica, y son ellos los que tienen que tomar intervención. Siempre hemos trabajado de manera mancomunada. Ya tenemos antecedentes de intervención en conjunto”, explicó Osorio.
“Nuestra función principal es advertir algunas situaciones y buscar soluciones con ellos”.
-¿Es posible la relocalización de esas familias?- consultamos a la funcionaria de la municipalidad de Capital.
-Es una de las alternativas. Hay que definirlo en conjunto con Hidráulica, que es quien tiene la jurisdicción del Dique Papagayos. No es una decisión municipal, sino más bien provincial.
-¿Hay otros barrios que se podrían inundar?- le preguntamos.
-Sí, hay otros asentamientos que todavía no tienen infraestructura. Pero no están tan comprometidos como estas 15 viviendas. Esas barriadas están en los alrededores de La Favorita.
Estar dentro del dique Maure: “No tenemos dónde vivir, no podemos comprar en otro lado”
Subiendo por la calle Segundo Sombra, hacia el oeste de la mancha urbana de Godoy Cruz, está el dique Maure. En esa zona hay 7 u 8 asentamientos, algunos de los cuales forman parte del Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap). Gran parte de estos asentamientos se instalaron dentro de cuencas aluvionales y lechos de riesgo hídrico, lo que motivó operativos de evaluación. Y desde hace años, el municipio viene relocalizando familias, como ocurrió con las del histórico La Lonja y con cooperativistas de Sol y Sierra y Maure.
Sin embargo, aún quedan muchas familias y puestos de crianza de animales asentados dentro del dique o de la cuenca aluvional del arroyo Maure.
Francisco, un vecino, relató a Diario UNO que desde que se jubiló vive en un puesto en la zona. “Donde yo vivo no tengo problemas. Pero en las quebradas, cuando baja mucha agua es un desastre. Se les mete el agua a la gente que vive dentro del dique”, señaló.
“Mientras más lejos estamos del dique, estamos más tranquilos. En la última tormenta fuerte, una familia del dique tuvo que salir por las ventanas y subir al cerro”, relató Marianella, otra joven vecina.
-¿Por qué viven acá si saben que se les va a meter el agua?- le consultamos a Daniela, que vive en una casa precaria dentro del dique.
-Porque no tenemos dónde vivir, no podemos comprar, no podemos hacer otra cosa. Cuando llueve sí, se mete el agua- contó con resignación.
El intendente de Godoy Cruz, Diego Costarelli, admitió que el problema de mayor vulnerabilidad está en esta zona del piedemonte.
“Por eso en nuestro Plan de Ordenamiento Municipal realizamos cuencas aluvionales en el oeste”, subrayó.
Se trata de las obras en la cerrillada de Mogotes, entre las cuencas del río Frías y el río Maure. Las cuencas 301, 302, 303, 304 y 305, finalizadas en diciembre de 2025, frenan, regulan y retienen las crecidas de agua que bajan hacia el Gran Mendoza.
Estos terraplenes transversales a los cauces naturales fueron realizados por el municipio de Godoy Cruz y la Dirección de Hidráulica para retener y retardar los escurrimientos superficiales. Por lo tanto, disminuyen el impacto de las crecidas y reducen el efecto erosivo sobre el suelo.
Veremos si las obras amortiguan el impacto sobre las precarias viviendas del asentamiento del dique Maure, que, al igual que otros conglomerados informales en el piedemonte, se encuentra en un área de alta vulnerabilidad hídrica.
Si bien en 2018 la comuna logró relocalizar a 118 familias, como comentamos anteriormente, las numerosas familias que aún viven en la zona están en los planes de reordenamiento. Por ahora, falta financiamiento para su intervención integral.
Cien barrios clandestinos en el piedemonte de Luján de Cuyo
Continuamos nuestro recorrido por la avenida Urbana del Oeste-Marciano Cantero hasta empalmar con la remozada Panamericana. Ingresamos al piedemonte lujanino por la calle que está frente a un reconocido salón de fiestas.
Por la información de Ordenamiento Territorial sabemos que Luján de Cuyo tiene 268 barrios clandestinos, de los cuales muchos están regularizando su situación. De esos, 100 están en el piedemonte con diferentes grados de irregularidades.
“Hay construcciones clandestinas, que están asentadas sobre el lecho de un río. En muchos casos se conectan a los servicios de manera no regular. Estas casas están en una zona en la que no deberían estar. Lamentablemente el Estado no es el padre de nadie, sino que está para hacer cumplir la norma”, afirmó el intendente de Luján de Cuyo, Esteban Allasino.
Sin dudas, la ampliación del colector Blanco Encalada, ubicado sobre el cauce Sosa, es la obra de defensa hídrica más importante de los últimos 20 años. Se trata de una inversión que brinda seguridad hídrica a las urbanizaciones de los distritos de Blanco Encalada, Las Compuertas y Chacras de Coria.
Sin embargo, a pocos metros de la Ruta Provincial 82, ya en el distrito Vertientes del Pedemonte, está el asentamiento Virgen de Guadalupe. La barriada se ubica en el margen y dentro del lecho de un cauce aluvional.
En el lugar, considerado por los gobiernos provincial y municipal como una zona de alta vulnerabilidad y riesgo aluvional crítico, habitan 20 familias.
El barrio está formado por viviendas de material precario y hay corrales de caballos. Muchas de las casas están emplazadas directamente en el lecho del cauce y dentro de la franja de seguridad. Incluso, alguien construyó “muros” de contención de manera improvisada que modifican y encajonan la línea natural de escurrimiento.
Además de la mugre en el cauce y las casas que están en el lugar, el trazado irregular de calles minúsculas, superangostas, será un obstáculo para el ingreso de bomberos o ambulancias ante un operativo de emergencia o evacuación.
Yamila, una joven que no supera los 30 años, relató a este diario que hace pocos días se fue a vivir al asentamiento con su marido y dos pequeños hijos.
-Escuchamos que las casas del medio (por las que están dentro del lecho del cauce) se inundan cuando llueve. Pero hasta acá nadie ha venido a decirnos nada.
-¿Por qué te viniste a vivir acá? ¿Te da temor por tus hijos?
-No tenemos otro lugar donde ir. Mi casa está más alta, las del medio son las que se llenan de agua. Dicen algunos vecinos que los van a sacar, que ya vinieron a avisarles- afirmó Yamila, aunque no supo decirnos quién les avisó a sus vecinos que los van a relocalizar.
La mayoría de los habitantes se mostraron muy reacios a charlar con desconocidos. Seguramente porque temen lo que nos adelantó Yamila: que alguna autoridad les va a pedir que abandonen sus viviendas.
Como para reafirmar lo que venimos relatando, el director de Ordenamiento Territorial describió: “Esa zona del piedemonte de Luján es uno de los sectores que más creció. No es sólo un problema de Mendoza. Se hizo a la inversa: primero poblamos, nos asentamos y después urbanizamos. En realidad es al revés”.
Por último, Dalla Torre adelantó que están trabajando con los municipios, sobre todo de Las Heras, Capital y Luján de Cuyo, para conocer las condiciones socioeconómicas de esas familias y determinar si hay personas electrodependientes o con alguna fragilidad física en caso de emergencia.
En pocas palabras
- Riesgo aluvional: cientos de familias habitan barrios clandestinos en zonas vulnerables del piedemonte mendocino.
- Viviendas irregulares: ocupan cauces naturales y diques, exponiéndose peligrosamente ante el fenómeno de El Niño.
- Medidas vigentes: el gobierno provincial y los municipios implementan la ley 9.414 para intentar regularizar y ordenar el territorio.






