Consultar a Carolina Jacky, la abogada que litiga en causas muy resonantes ligadas a violencia contra las mujeres, sobre el escándalo mediático que envuelve a Wanda Nara, Mauro Icardi y La China Suárez, es casi una lección de perspectiva de género. Pero también es una forma de bajarle el tono a la discusión que se ha vuelto tendencia en los últimos días en las redes sociales y en los medios.
Carolina Jacky sobre la pelea entre Wanda Nara y la China Suárez
Explicó que la infidelidad no implica delito alguno y no es causal de divorcio, como ninguna causa lo es en la actualidad. Además, manifestó que las dificultades con las que se encuentra cuando realiza las capacitaciones de la ley Micaela, son las mismas que ve en las publicaciones de las redes y en los planteos mediáticos acerca de cómo se juzgan en forma diferente las actitudes de las mujeres y las de los varones.
La infidelidad, una circunstancia
Según la abogada, ser o no ser infiel es una cuestión de elección, relacionado con los valores y los acuerdos de las parejas, pero no se trata de un motivo que se pueda esgrimir como agravante en un divorcio.
En realidad, explicó que en la actualidad no existen las "causales de divorcio", por lo tanto, no puede utilizarse como argumento en contra de nadie, al menos en la vía legal.
Jacky explicó que esta sugerencia que ella le hizo a su clienta, no representa nada en lo legal. No agrega, ni quita. es una decisión personal de la gente ser o no ser fiel.
El machismo goza de buena salud
Ante la pregunta de cómo percibe una persona con perspectiva de género el trasfondo de los comentarios y las discusiones en las redes sociales, la abogada explicó que esto se compara con las dificultades que encuentra cuando realiza las capacitaciones por la ley Micaela.
También opinó con respecto al papel de las mismas mujeres en estos juicios machistas
Por otra parte manifestó
La delgada línea entre vida privada y libertad de prensa
Otra de las consultas a Jacky fue con respecto a un bozal legal que pidió la China Suarez contra Yanina Latorre, para que no pueda hablar, ni opinar sobre su vida privada. Sin embargo, según la especialista, existe una "delgada línea" que separa los derechos personalísimos que no deben ser afectados, de la falta de libertad de prensa, y de libertad de expresión.




