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Camila le ganó al cáncer y hoy quiere mejorar la vida de los chicos que lo padecen

Camila Pacheco es una adolescente mendocina que tuvo cáncer a los 8 años. Se recuperó y actualmente lucha por la reglamentación de la ley de oncopediatría

Cuando Camila Pacheco (17) tenía 8 años, su vida cambió para siempre. Fue cuando, tras realizarle diversos estudios médicos, le dijeron que padecía sarcoma de Ewing, un tipo de cáncer que se produce en los huesos y menos frecuentemente en los tejidos blandos. Otra de las características de la enfermedad es que suele ocurrir a edad temprana.

Sin embargo, todas esas palabras no tenían sentido para ella, que solamente quería jugar y seguir siendo la misma niña que había sido hasta ese momento. Eso no iba a ser posible. Camila nunca sería la misma después de pasar por la Isla 2 del hospital pediátrico Humberto Notti. Ni peor, ni mejor. Simplemente, transformada después de realizar un largo tratamiento contra el cáncer que le llevó casi dos años y hasta incluyó un trasplante de fémur.

Camila vivió para contarlo y los caminos que decidió tomar después de esa férrea pelea, tuvieron como destino ayudar a chicos y chicas que tuviesen que pasar por una situación similar.

Ahora, Camila es parte de la asociación Tras-Pasar, una organización que se ocupa de hacer más llevadera la internación de los niños que están en tratamiento de quimioterapia, en el Notti, y también fueron parte activa en la sanción de la Ley Provincial de Oncopediatría (9.287), que busca apoyar a las familias que están pasando por una situación extremadamente dura como la que a su propia familia le tocó vivir hace 9 años.

La Isla 2

De ese período tan duro de su vida, Camila recuerda la primera impresión que tuvo al ingresar a la Isla 2 del Notti: "En realidad fue muy difícil, nunca entendía cuando llegué a la Isla 2, verlos a los otros chicos sin pelo, me causaba muchas dudas. A mi edad no entendía el diagnóstico, lo que pude entender fue el tratamiento, que se iba a demorar. Pero después pasé por cosas que me hicieron cambiar de vida".

Actualmente, después de 9 años de este proceso, Camila está lejos de poder y querer olvidarlo. Es tan grande la empatía que siente con esos niños y niñas que concurren al Notti a pelear la batalla más dura de sus vidas, que se involucró de lleno en acompañarlos.

Entonces, junto a otros pacientes recuperados y a la fundadora de la Asociación Tras-Pasar, Mercedes Carrión -mamá de una niña que falleció víctima de esta enfermedad- se dedica a acompañar a estos chicos, a hacerles menos dura la espera a comenzar el tratamiento y menos oscuro el proceso.

En ese proceso tuvo el apoyo de su mamá, su hermana y su papá, que la sostuvieron en todo momento, y que le hicieron olvidar lo duro del proceso.

No me daba cuenta de las circunstancias porque las personas de mi familia trataban de estar bien cuando estaban conmigo, Muchas veces solo veía a mi mamá, porque tenía que estar aislada. Lo más difícil fue estar lejos de mi casa cuando estuve internada No me daba cuenta de las circunstancias porque las personas de mi familia trataban de estar bien cuando estaban conmigo, Muchas veces solo veía a mi mamá, porque tenía que estar aislada. Lo más difícil fue estar lejos de mi casa cuando estuve internada

De esos momentos también recuerda a la maestra con la que hizo la escuela domiciliaria, que hoy es amiga de la familia. "Ella me trató con mucho amor, supo entender mis tiempos, porque los chicos que pasamos por un tratamiento de quimioterapia muchas veces nos falta fuerza, o no tenemos las mismas ganas de hacer cosas todos los días", dice.

La vida continúa

Después del trasplante de fémur, que se realizó en el Hospital Español, Camila volvió poco a poco a retomar las actividades que había dejado cuando le diagnosticaron el cáncer. Pero algo había cambiado en ella para siempre.

"Lo único que me prohibieron fueron las actividades de alto impacto, pero por lo demás podía hacer una vida normal, me dijeron que tenía el alta definitiva, y que ahora me podía ocupar de otras cosas. Sin embargo, mi enfermedad fue un antes y un después que me marcó, no lo pude hacer mi cabeza seguía estando en el hospital", relata Camila.

Así continua hasta ahora, abocada a la tarea de participar en la reglamentación de la ley -un objetivo que esperan se cumpla en breve y para lo que se están reuniendo en el Ministerio de Salud de la provincia- y de prepararse para comenzar el preuniversitario de Psicología.

Estoy en quinto año de la escuela secundaria, y el año que viene empiezo la universidad. Mi objetivo es especializarme en psicooncología, para ayudar a las personas que pasan por lo que yo pasé Estoy en quinto año de la escuela secundaria, y el año que viene empiezo la universidad. Mi objetivo es especializarme en psicooncología, para ayudar a las personas que pasan por lo que yo pasé

La esperada reglamentación

Camila, junto a otros ex pacientes y a los integrantes de la asociación Tras-Pasar, colaboraron en la elaboración de la Ley de oncopediatría, aprobada en diciembre del 2020. Sin embargo, y como implica diversos puntos que requieren fondos, a pesar de estar vigente, aún se encuentra sin reglamentar.

Por el momento, ha tenido reuniones en el Ministerio de Salud, pero la reglamentación está en proceso.

Hay que recordar que los principales puntos de la ley son la obtención de un certificado oncológico que tendrá la misma validez y el mismo alcance que el actual certificado de discapacidad, el respaldo económico para padres y madres que no puedan trabajar, apoyo -también económico- para quienes necesiten refaccionar sus viviendas, y pago del traslado y la estadía a personas que vienen de otros departamentos para que su hijo o hija realice el tratamiento oncológico en el Gran Mendoza.