Buenas noticias del coronavirus del martes 28 de julio

Buenas noticias es lo que muchos están esperando encontrar en tiempos en los que el coronavirus ataca a todo el mundo. En medio de tantas cifras agobiantes y una salida paulatina del aislamiento que en muchos países se extiende, es importante encontrar buenas noticias que ayuden a afrontar este momento con optimismo.

Los pacientes con covid 19 tienen bajo riesgo de sufrir un ACV

Mientras que los informes iniciales sugerían un riesgo significativo un nuevo estudio de Penn Medicine (Estados Unidos) muestra un bajo riesgo de accidente cerebrovascular en pacientes con COVID-19.

"Aunque inicialmente hubo preocupación por un alto número de accidentes cerebrovasculares relacionados con COVID-19, esto no ha sucedido. El riesgo de accidente cerebrovascular en los pacientes con COVID-19 es bajo y está mayormente vinculado a condiciones preexistentes, por lo que los médicos deben entender que es necesario seguir adelante con las pruebas de diagnóstico normales. Sin embargo, todavía hay incógnitas y necesitamos seguir investigando", reflexiona el autor principal de la investigación, Brett Cucchiara.

Para evaluar el riesgo los investigadores analizaron los datos de 844 pacientes ingresados en el Hospital de la Universidad de Pennsylvania, en el Centro Médico Penn Presbyterian y en el Hospital de Pennsylvania entre marzo y mayo. El equipo también analizó los datos de los casos de hemorragia intracraneal.

Moderna ya inició la fase 3 de en la búsqueda de la a vacuna

La farmacéutica estadounidense Moderna comenzó la fase 3 del ensayo de su vacuna experimental contra el nuevo coronavirus y doblando la financiación gubernamental del fármaco hasta 955 millones de dólares.

Moderna modificó su contrato con el Barda (Biomedical Advanced Research and Development Authority) para que amplíe en 472 millones de dólares la cantidad inicial que iba a destinar al desarrollo de la vacuna mRNA-1273.

"Tras discusiones con la Administración de Alimentos y Fármacos de EE.UU. y consultas con la Operación ‘Warp Speed’ en los últimos meses, la compañía decidió ejecutar una tercera fase del ensayo clínico significativamente más grande, lo que dejaba una brecha en la financiación de Barda que se cerrará gracias a esta modificación de contrato". "Tras discusiones con la Administración de Alimentos y Fármacos de EE.UU. y consultas con la Operación ‘Warp Speed’ en los últimos meses, la compañía decidió ejecutar una tercera fase del ensayo clínico significativamente más grande, lo que dejaba una brecha en la financiación de Barda que se cerrará gracias a esta modificación de contrato".

El comunicado de Moderna

El contrato original destinaba 483 millones a Moderna para el desarrollo de la vacuna que originalmente iba a tener un "número más pequeño de participantes en la fase 3" en comparación con los 30.000 voluntarios que necesitará en Estados Unidos.

En esta fase, 30.000 participantes recibirán aleatoriamente una dosis de 100 microgramos del fármaco o una dosis de placebo con el objetivo de comprobar si puede "prevenir la enfermedad del Covid-19", además de la "prevención" de la infección.

Una vacuna con fuerte respuesta en animales

Una vacuna de ARN replicante, formulada con una emulsión de nanopartículas basadas en lípidos que se conoce como LION, produce anticuerpos contra el COVID-19 en ratones y primates con una sola inmunización. Estos anticuerpos neutralizan potentemente el virus.

Los efectos se produjeron dentro de dos semanas después de la administración a través de la inyección en un músculo. El nivel de anticuerpos generados fue comparable al de las personas que se están recuperando de COVID-19.

La vacuna indujo anticuerpos neutralizadores del coronavirus de manera robusta tanto en ratones jóvenes como en los mayores. Este hallazgo fue bien recibido por los investigadores, debido a la preocupación de que los ancianos son menos propensos a responder a la vacunación debido a sus sistemas inmunológicos envejecidos.

Esta vacuna está diseñada para evitar las respuestas inmunológicas que podrían potenciar una enfermedad respiratoria inducida por el coronavirus. En su lugar, dirige la respuesta inmune hacia medidas antivirales más protectoras. Además de la producción de anticuerpos que pueden bloquear la infección, la vacuna induce células T, glóbulo blanco que proporciona una segunda línea de defensa si los anticuerpos no bloquean completamente la infección.