El Instituto Nacional contra la Discriminación (Inadi) manifestó que hasta noviembre de este año se registraron 500 casos en los que debió intervenir. De estos, la quinta parte termina en denuncias por discriminación.
El titular del organismo, Daniel Di Giuseppe, explicó que la tendencia año a año es que del total de denuncias, un 20% se dan dentro del área comercial, un 20% en lo laboral y un 20% en el ámbito escolar.
Dentro de lo comercial, los casos relacionados al derecho de admisión son el 10% y en su mayoría se dan en boliches.
Cómo funciona
El dueño de un establecimiento abierto al público (escuela, boliche, restaurante, club) u organizador de espectáculos, tiene la facultad de fijar las condiciones de acceso y permanencia en los mismos. La contrapartida es el derecho de acceso y recae en los consumidores que asisten al establecimiento o evento.
Sin embargo, es una facultad que tiene límites, ya que no es una “elección a dedo de quién entra y quién no”, explicó Di Giuseppe.
El principal punto en cuestión y que da lugar a la discriminación son los requisitos de vestimenta.
“Se esconde muchas veces en los requisitos de admisión por vestimenta la discriminación por situación socioeconómica, que es difícil de comprobar pero existe y mucho”, señaló.
“Después se analiza si hay una limitación objetiva que diga ‘sólo se puede entrar con remeras blancas’, que en general se puede acceder, o si se exige determinada marca”, detalló.
Di Giuseppe resaltó que en cualquier requisito que se imponga debe estar señalizado en carteles grandes en la entrada del comercio.
Entre los casos de discriminación por abuso de este derecho, también están cuestiones de nacionalidad, nivel socioeconómico, aspecto físico, en las mujeres se da mucho por cuestión de talles, o también personas trans
Por otra parte, a las parejas homosexuales muchas veces las han echado de discotecas mendocinas cuando ya estaban dentro. El titular del INADI explicó que los dueños se amparan en el derecho de admisión y permanencia.
“Les dicen mira no pueden estar abrazados, no pueden estar agarrados de la mano, o a los besos porque no es un boliche alternativo”, puntualizó.
Los casos en el que el derecho de admisión está bien aplicado son ante determinadas circunstancias objetivas como es la capacidad lugar o si la persona es menor de edad. Otras razones pueden ser que el joven esté alcoholizado o muestre signos de estar bajo el efecto de algún estupefaciente. También se prohíbe que los chicos vistan ropa con insignias que inciten al odio o que porten elementos peligrosos como es un arma.
En segundo lugar se encuentran las escuelas. Por lo general, la familia del menor lo va a inscribir al establecimiento y se encuentra con que no lo quieren, ya sea por una discapacidad que tiene el chico o por ser repitente.
Di Giuseppe explicó que si bien la ley es una, hay veces que se generan situaciones confusas en donde deben intervenir.
“Hay grises y cada situación particular merece su análisis para dictaminar si hubo discriminación o no”, sostuvo.
Señaló que como son situaciones que se dan en segundos, es importante que la persona que sufre discriminación busque algún testigo que confirme lo que plantea, ya que de lo contrario será la palabra de uno contra la del otro.
“Muchas veces sucede en la entrada del lugar, y si no hay testigo es difícil de probar, no hay nada escrito, se da de forma oral, rápida”, finalizó.
En cifras
Hay de enero a diciembre de este año, alrededor de 500 intervenciones generales, es decir, casos en donde el INADI concilia, gestiona mediaciones, pero no terminan en denuncia. De estos 500 casos, 100 terminan en denuncia por discriminación.
El titular del organismo explicó que la tendencia año a año es que del total de denuncias un 20% se dan dentro del área comercial, un 20% en lo laboral y un 20% en el ámbito escolar.
Dentro de lo comercial, los casos relacionados al derecho de admisión son el 10% y en su mayoría se dan en boliches. Es decir, que hasta noviembre de este año hubo 50 intervenciones generales, de las cuales 10 llegaron a denuncia.


