Mendoza tiene referentes y destacados en todos los rubros de sus actividades, sociales, deportivas o científicas, y en lo que a la salud mental se refiere, la personalidad que se posiciona en la cúspide por experiencia y conocimiento es el doctor Benigno Gutiérrez, hacedor de psiquiatras y quizá el mejor perito en la materia que tiene la provincia y el país.

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Benigno Gutiérrez tiene 76 años, y es médico psiquiatra y legista, y docente. Además tiene 51 años de experiencia en una profesión y especialidad tan difícil como la psiquiatría. Hoy está jubilado, pero sigue siendo consultado en forma permanente y atiende con la misma pasión en su consultorio privado.

Gutiérrez estuvo como invitado en el programa Primera Persona, que se emite los mediodías por Radio Nihuil, y allí, más que dialogar, dio una pequeña cátedra sobre su ciencia, manteniendo encantada a la audiencia, y a sus entrevistadores, Carina Scandura y Carlos Hernández.

Pasión por la psiquiatría

Sus inicios fueron tan intempestivos, que no esperó a recibirse o a hacer la residencia, si no que un año antes ya comenzó su romance y su contacto con las dolencias de la mente en el Hospital El Sauce.

"Comencé a trabajar en el El Sauce, hace 51 años, en 1958, y ad honorem, como era habitual entonces. Luego hice la residencia en ese hospital y trabajé allí hasta 1976, cuando me tuve que ir, no porque me echaran o persecución política, si no porque salió un decreto que no permitía tener dos trabajos en el Estado provincial y yo ya estaba en el Cuerpo Médico Forense y tuve que optar", contó sobres sus inicios, y respecto a su alejamiento del hospital, demuestra su falta de egoísmo comentando: "Esto no me pareció mal. Así se le dejaba libre un cargo para gente más joven, para que tuvieran un trabajo y no pasaran lo que yo pasé, de tener que ejercer ad honorem", expresó.

Su carrera fue larga y exitosa y así lo cuenta Benigno: "Así me quedé en el Cuerpo Médico Forense, donde hice toda la especialización de médico legista, dedicado a la psiquiatría forense, y en la universidad hice toda la parte académica en la cátedra de psiquiatría".

¿Son locos o se hacen?

Cada vez que sale a la luz un caso de crímenes resonantes y se pone en duda la salud mental del criminal, nada mejor que la pericia de un especialista que trabajó tantos años en la Justicia para determinar la imputabilidad -o no- del acusado.

“En el caso de nosotros los psiquiatras, trabajábamos con las personas que habían cometido un delito. Mientras que los médicos de necropsias y lesiones, trabajaban con quienes habían sufrido el delito. Y por desgracia, muchos de ellos eran autopsias, no sólo lesiones", recuerda.

En los comienzos del doctor Gutiérrez no era fácil trabajar como forense, y así lo explica. "En aquella época éramos sólo cuatro profesionales y hacíamos de todo, no como ahora, que hay distintos organismos –como el CAI-, la Justicia Federal no tenía especialistas, entonces había un convenio con la Justicia de la provincia", explica.

Específicamente sobre la imputabilidad de los supuestos criminales, Gutiérrez explica: "Hay muchas razones por las que un delincuente puede ser inimputables. El esquizofrénico puede ser uno de ellos. Esta enfermedad es la primera en ser nombrada, porqué dentro de la psiquiatría es la más grave. Pero hay muchos tras como la psicosis maníaco depresiva, a la que se la llama enfermedad bipolar y tiene mucha repercusión en el ámbito judicial", expone el especialista. 

"También están los que se llaman “déficit”, a nivel intelectual, lo que ahora se les llaman funciones cognitivas, que es el caso de los dementes o débiles mentales, o de las personalidades que están en los límites, los borderline, donde a veces es difícil advertir si se trata de una inimputabilidad o una imputabilidad", aclara el psiquiatra con 51 años de ejercer esta difícil rama de la medicina.

El caso Gil Pereg

Poniendo como ejemplo el resonante asesinato de Gil Pereg, donde las extravagantes actitudes del femicida generan dudas sobre su salud mental, se le consultó a Benigno sobre si el israelí encarcelado puede llegar a ser un simulador: “Hay algunos casos donde no es difícil determinar, porqué la enfermedad es tan importante que es relativamente fácil de determinarlo. Pero en otros casos (caso Gil Pereg), que son difíciles porqué está presente lo que se llama la “simulación de la locura”, explica el profesional, para continuar: "no sólo simulan quienes no tienen la enfermedad, si no también los que la tienen. Estos tienen un asesoramiento de sus abogados, o por propia ocurrencia de ellos, de tal manera que se hace muchísimo más difícil. Es como este caso, donde sobre una base de alteraciones psicopatológicas el sujeto sabe que puede sacar algunas ventajas y entonces pone en escena todo un papel que sabe que obviamente conduce a la inimputabilidad y cuesta detectarlo".

Los argentinos y nuestras crisis

Es insoslayable no hacer mención de la difícil situación que padece nuestro país en materia económica, con mucha gente afectada por el stress y el agotamiento mental. En esto, Gutiérrez no sólo aclara la situación, si no que hasta se permite aconsejar.

“Hay que considerar –no como un acto de egoísmo- que la vida es lo más importante, y es con lo que se sale adelante. De las crisis de alguna manera pasan. Se atenúan", dice.

"Si miramos en perspectiva, siempre hemos estado en crisis, más atenuadas o más exacerbadas, pero siempre hemos salido totalmente de la crisis. 
Para las crisis económicas hubo un economista ruso que se llamaba Kondrátiev ( Nokolái) que describió lo que él llamaba “ciclos de ondas largas”. En todas las economías se produce esa especie de oleaje donde la ola no rompe, si no que hace ondas", ejemplifica el ex profesor de la UNCuyo.

"Nosotros, si los ponemos en términos psiquiátricos diríamos que en ese oleaje, de subir y bajar, nosotros (los argentinos) lo hacemos mucho más seguido", manifiesta el especialista, desdramatizando .

Finalmente, aconseja: "Ante esa situación, debemos mantenernos serenos y hay que tratar de salvar la vida de las personas, porqué estas se lo merecen estar mejor, y otras, no por egoísmo, si no porque al país no lo sacan de las crisis los economistas, lo sacan las personas que trabajan todos días y los que en definitiva pagamos las deudas, internas o externas”, concluye.

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