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Bares en Mendoza: cerrar o no cerrar, esa es la cuestión

Varios bares que ofrecían shows en vivo han tenido que reinventarse, pero el riesgo de tener que cerrar sus puertas está más latente que nunca

El pasado domingo se conoció la noticia que N8 Estudio cerraba sus puertas y le ponía punto final a uno de los lugares míticos en donde la música era la protagonista. Además de este lugar, varios otros bares, que uno de sus platos fuertes era tener una banda en vivo, han tenido que adaptarse a la prohibición de shows y a las nuevas normativas impuestas por el gobierno para prevenir el contagio de coronavirus.

El 20 de marzo, hace casi 6 meses, comenzó la cuarentena obligatoria que llevó a que solo las actividades esenciales realicen sus tareas. Desde aquel momento los empresarios gastronómicos y propietarios de bares fueron uno de los que peor la han pasado porque todavía no logran volver a su actividad habitual. Si bien en Mendoza desde el 28 de mayo los bares pudieron reabrir, adaptándose al distanciamiento, capacidad de gente y demás condiciones sanitarias, también es cierto que hoy la actividad está más reducida y la "normalidad" se ve lejana.

Tras aquella primera apertura que habilitaba mesas con hasta 6 personas y los locales con el 50% de su capacidad, ahora la actualidad es que solo pueden abrir al aire libre con mesas ocupadas por 4 comensales (obligados a consumir alimentos). Sumado a eso tienen que mantener el distanciamiento y el horario de cierre del local es a las 23. Todo esto conlleva a que aquellos típicos bares que presentaban música en vivo hayan tenido que reinventarse casi al 100%. Es que muchos de ellos no tenían un amplio menú de comida para ofrecer, no disponían de un local de gran tamaño para poder poner mesas con 2 metros de distanciamiento y mucho menos pensar en cerrar sus puertas a las 23.

"Es un proceso constante de reinvención. Estamos haciendo malabares porque se arrancó con los protocolos, se arrancó saliendo bien y ahora se van complicando las cosas. Nos transformamos porque éramos un bar que vivía de los espectáculos en vivo y ahora pusimos una carta de comida muy buena, pero día a día algo nos cambian y todo se complica", explica Germán Peña, más conocido como Paila, propietario de Willys Bar (ubicado en Luján de Cuyo).

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Mauricio Cabrera, dueño de Maldito Perro (ubicado en la San Martín Sur), argumentó que "deberían dar 1 o 2 horas más, hasta las 0 o 1 de la madrugada. Eso nos ayudaría a nosotros y ayudaría a no tener juntadas clandestinas porque la gente terminaría más tarde. Cuando preguntas por qué decidieron ese horario no te dicen nada. Lo único que nos dicen es que nosotros contagiamos y nada más, pero después el delivery lleva 6 hamburguesas y ves que hay una juntada con música y demás, eso tienen que controlar".

Quizás uno de los más complicados dentro del rubro es el bar Juglar. Ubicado a metros del Casino de Mendoza, Jony Moyano, dueño del lugar, explicó que están al borde del cierre. "Pusimos un bodegón, tratamos de adaptarnos con comida barata, suculenta y después nos dijeron que nada más podíamos abrir con mesas al aire libre y ahí nos volvieron a matar. El mes que viene tengo que renovar contrato y tengo muchas dudas. Porque por más que me cobren barato, la deuda se va a acumulando y no sé si voy a poder aguantar. Me han cortado la luz por falta de pago y me sacaron el medidor", contó el ex músico de Chocoguon.

En esta misma sintonía y con el mismo riesgo de cerrar sus puertas está un clásico de la Arístides como es People. El lugar de Martín Daga también ha tenido que reinventarse, ya que solía tener shows en vivo 6 veces por semana. "Es irremontable. Entre la diferencia que yo me mantuve abierto y el que cerró es que yo tengo deudas y el que cerró la hizo bien. Cuando arrancamos la cuarentena el plazo que me di era septiembre. Ahora es septiembre y hay más restricciones, es un baldazo de agua fría. El primer pantallazo era esta fecha y ahora voy a seguir aguantando hasta donde dé. En octubre si sigo así cierro persiana", dijo Daga.

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Piden que vuelvan los shows en vivo

Si bien los 4 propietarios consultados por Diario UNO coinciden y entienden la importancia de cuidarse, de respetar el distanciamiento y de priorizar la salud, también todos coincidieron en que no logran entender la prohibición de los espectáculos en vivo, aunque sea en formato solista o acústico para que solo haya una persona en el escenario.

"Es lo mismo tener una persona con el espacio y distanciamiento sobre un escenario que no tenerla porque el escenario queda vacío. Planteé lo de hacer un show más reducido y me dijeron que era una locura, que cómo se iba a pensar eso. Era mas fácil negarnos la posibilidad que intentar trabajar sobre la misma", argumentó el propietario de Maldito Perro.

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Por su parte el dueño de Willys Bar coincidió con su colega. "No tiene sentido, una persona sobre el escenario no hace la diferencia. Los músicos realmente la están pasando muy mal y además de ayudarnos a nosotros a poder volver un poquito a lo que ofrecíamos antes, también es una ayuda a ellos que los dejas tocar".

En tanto que el propietario de People hasta ofreció "cubrir el escenario con un acrílico" y también le negaron la posibilidad.

Un futuro poco feliz

El primero en levantar la mano y confirmar que su situación es crítica fue el propietario de Juglar. "Por más que me sigan aguantando con el alquiler, hasta dónde me sirve que me aguanten. En algún momento me va a venir toda la deuda, pero trato de no pensar porque sino tengo que cerrar ahora", dijo Jony Moyano.

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La diferencia del resto de los bares no es tan grande, solo que actualmente tienen lugar para ofrecer sus servicios en la vereda. "El viernes pasado tuve 2 mesas, realmente es muy complicado mantenerse, pienso en aguantar, en pedir un préstamo, pero no hay un horizonte y eso me genera dudas y a veces pienso en cerrar", sostuvo Martín Daga, dueño de People.

"No estoy ganando plata, nadie está ganando. Con que se vea un local lleno, no hay nadie que no se esté endeudando. El gasto operativo del bar sigue siendo el mismo, te piden que te reinventes, pero nadie te ayuda. Los bares somos los que peor la estamos pasando porque teníamos un público que solía llegar tipo 21/22 y ahora te imponen que tenes que comer y tomar todo en 2 horas", explicó Mauricio Cabrera de Maldito Perro.

"Aguanto hasta enero con suerte y porque tengo un patio y he abierto los mediodías. Veníamos mal porque nos agarro mal parados a todos tras algunos años muy malos. Te da impotencia porque hace 12 años que tengo el negocio y cerrar para irme sin nada es un garrón", reflexionó Paila de Willys Bar.

Godoy Cruz amplía el uso de veredas

Si bien la medida fue aplicada en esta comuna, lo cierto es que a los bares de la San Martín Sur no les corresponde porque no tienen espacio ya que por ahí pasa el mendotran. La idea es que se utilice parte de la calzada para que restoranes y cafés ocupen esos espacios y así mejorar la circulación.

"Ahora están desesperados porque nadie está pagando el derecho de comercio y Godoy Cruz vive de eso. Hasta te dan la opción de pedirle permiso a tu vecino para poner mesas y sillas en la vereda de ellos. Esta medida a mí no me sirve, pero podrían, al menos los fines de semana, cortar el mendotrán y que vaya por la vía del medio, desde las 19, para poder poner sillas en esa parte. Solo sirve para los que están en la plaza", argumentó el dueño de Maldito Perro.

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