La Iglesia Católica de Mendoza, representada por el padre Marcel De Benedectis -su vocero- está preocupada y ocupada al mismo tiempo por el tema de la baja en la edad de imputabilidad de menores a los 14 años, tema que se debate actualmente en el Congreso de la Nación y que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados.
Baja en la imputabilidad de menores: la Iglesia y el ministro García Zalazar se reunirán por su aplicación
Marcelo De Benedectis, vocero del Arzobispado, manifestó que la Iglesia está ocupada en el tema y a la expectativa de que el proyecto se convierta en ley
"Yo voy a terreno, escucho lo que pasa en los barrios más necesitados. Las mamás están preocupadas por sus hijos, ellas mismas dicen que si sus chicos no agreden, inmediatamente son las víctimas". Esta es la realidad que el padre Marcelo quiere compartir con el Gobierno de Mendoza y con quien es el organismo que se ocupa de los chicos que no hay llegado a la mayoría de edad; el Ministerio de Educación.
Por esto, el ministro Tadeo García Zalazar; la subsecretaria de Educación, Verónica Álvarez, y el titular del sistema de Responsabilidad Penal Juvenil, Daniel Patiño, acordaron con el sacerdote reunirse en los próximos días.
"Quiero estudiar la media sanción y reunirme con ellos, sé que hay muy buena predisposición para trabajar", sostuvo De Benedectis, quien tiene como actitud práctica adelantarse a las problemáticas, como ya lo ha hecho con otras carencias sociales como las de las personas en situación de calle frente a las épocas de frío.
El objetivo de la reunión por la imputabilidad de menores
La Iglesia Católica en Mendoza buscará involucrarse no solo en el debate sino en la forma en que el proyecto de baja de edad de imputabilidad de menores se aplicará de convertirse finalmente en ley.
Por esto el vocero del Arzobispado, Marcelo De Benedectis, mantendrá una reunión con autoridades provinciales para analizar cómo se abordará la situación en caso de que la ley nacional sea finalmente aprobada.
Según explicó el sacerdote, el objetivo es analizar el alcance de la media sanción legislativa y discutir cómo se aplicaría desde una mirada social, educativa y preventiva.
La iniciativa nacional propone que los adolescentes puedan ser imputables desde los 14 años en determinados delitos, un debate que reavivó discusiones políticas y sociales sobre seguridad, responsabilidad penal y políticas de infancia.
La mirada de la Iglesia más amplia que la sanción penal
De Benedectis explicó que la preocupación de la Iglesia no pasa únicamente por la sanción judicial sino por el recorrido previo que atraviesan muchos adolescentes antes de cometer un delito. "El chico no llegó a delinquir de un día para el otro”, sostuvo, al describir situaciones de abandono, consumo problemático, falta de escolarización y vida en la calle desde edades tempranas.
Según relató, en barrios vulnerables muchos niños comienzan a pasar gran parte del tiempo fuera de sus hogares entre los 9 y 10 años, momento en el que también aparecen los primeros consumos y la captación por parte de bandas delictivas. En ese contexto, planteó la necesidad de fortalecer mecanismos de prevención y de intervención temprana desde el Estado y la comunidad.
“El problema somos los adultos”, remarcó, al cuestionar qué ocurre cuando un niño deja la escuela o cuando no existen alertas institucionales que permitan acompañar situaciones de vulnerabilidad antes de que escalen hacia el delito.
Prevención, intervención y más oportunidades
El sacerdote señaló que la Iglesia busca participar del debate no como observadora sino como parte de la construcción de alternativas. En ese marco, adelantó que solicitó el texto completo de la media sanción para analizar sus alcances y evaluar posibles líneas de trabajo conjunto con el Estado provincial.
Además, planteó interrogantes sobre el después de la sanción penal: cómo serán los procesos educativos, quién acompañará a los jóvenes y qué herramientas tendrán al recuperar la libertad. “¿Qué vamos a hacer con ellos?”, expresó al referirse a adolescentes que egresan de instituciones sin redes de contención ni oportunidades laborales.
De Benedectis destacó además que en Mendoza el abordaje de adolescentes en conflicto con la ley penal depende del sistema educativo y no del Ministerio de Seguridad, lo que -según indicó- permite ubicarse de un modo diferente centrado en la formación y el acompañamiento.
En ese sentido, resumió la mirada que llevará a la reunión en 3 ejes: prevención, intervenciones eficaces e inserción social. "Yo quiero que haya menos pibes presos, con más soluciones y con más prevención”, afirmó el representante de la Iglesia Católica en Mendoza.



