Grupo América en la expedición

Avión de los uruguayos: los detalles de la travesía de la que habla el mundo

El tour hacia el lugar donde se encuentran los restos del avión en medio de la Cordillera es una experiencia inolvidable

“Acá la única opción es la vida, pelear por la vida ignorando el resultado. Con esa afirmación y ese gesto comienza la historia de Los Andes”, Gustavo Zerbino (del libro la Sociedad de la Nieve, Pablo Vierci). Lo que nunca imaginaron estos jóvenes uruguayos es que más de 50 años después el mundo entero hablaría de ellos y miles de personas tendrían el anhelo de visitar ese sitio sagrado, en el cual chocaron la vida y la muerte, donde sucedió la tragedia, pero también el milagro.

El 13 de octubre de 1972, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya volaba rumbo a Santiago de Chile pero el destino lo interrumpió. El piloto no pudo controlarlo y golpeó con uno de los altísimos penitentes nevados del sur de la Cordillera de Los Andes, en Malargüe. En la aeronave viajaba el equipo de rugby Old Christians Club de Montevideo, junto a familiares y amigos.

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Aún en verano se pueden ver restos de masas heladas en algunos puntos del recorrido.

Aún en verano se pueden ver restos de masas heladas en algunos puntos del recorrido.

En total fueron 45 personas las que se subieron a ese fatídico vuelo; 16 fueron los que sobrevivieron y vivieron una de las experiencias de supervivencia más impactantes de la historia contemporánea. Fueron 72 días, en uno de los sitios más inhóspitos de la montaña, entre glaciares, superando el frío extremo; sin tener ningún tipo de conocimiento ni equipamiento técnico que les permitiera subsistir. Solo tenían su valentía, sus valores y el amor por la vida.

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La expedición en el lugar del memorial a 3.600 metros de altura.

La expedición en el lugar del memorial a 3.600 metros de altura.

El rescate fue en diciembre de 1972. Dos viajes en helicóptero llevaron nuevamente a los rugbiers junto a sus familiares, dejando atrás, con cierto halo de nostalgia, la vida que tuvieron en el Valle de Las Lágrimas y la “Sociedad de la Nieve” que crearon para poder sobrevivir. “Quedó en la montaña el compromiso a no dejarnos contagiar por los orgullos y las vanidades de la sociedad convencional de la que proveníamos”, Roberto Canessa (del libro la Sociedad de la Nieve, Pablo Vierci).

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Una historia para la literatura y el cine

Una historia impactante, que escapa de toda ficción, y una gran cantidad de incógnitas hicieron que el libro que Pablo Vierci, que tardó más de 30 años en escribir, se convirtiera en best seller y que la posterior película inspirada en estas páginas fuera una de las más vistas en la historia de la plataforma Netflix. Ambas bajo el título “La Sociedad de la Nieve”, aquella que construyeron los rugbiers, con sus normas y reglas que les permitieron regresar al “llano” y abrazar a sus familiares nuevamente.

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El memorial está ubicado a más de 3.600 de altura.

El memorial está ubicado a más de 3.600 de altura.

¿Cómo hicieron estos jóvenes para sortear la fuerza de la naturaleza?, ¿cómo mantuvieron la esperanza?, ¿por qué decidieron caminar y hacer sus expediciones hacia ese lado de la montaña?. Son algunos de los interrogantes que surgen durante la travesía, mientras uno atraviesa los valles, ríos y senderos escarpados hasta llegar al ansiado punto en el mapa, donde aún descansan los restos de quienes perdieron la vida allí en 1972.

La travesía al memorial

Un equipo de Grupo América Interior viajó hasta Malargüe para ser parte de la travesía más codiciada de Mendoza.

La travesía al avión de los uruguayos se convierte en un trayecto que hace que cada vez crezca más la fascinación por esta leyenda viviente. Al llegar al memorial, tras una cabalgata de más de cuatro horas, te invade la emoción.

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El paisaje es imponente y la inmensidad de la montaña te envuelve; al pararte frente a los restos del avión, la cruz, las ofrendas y placas que se han dejado a lo largo de los años, toda la historia que se contó de estos jóvenes uruguayos pasa en cuestión de segundos por la mente. Se eriza la piel, el corazón late más fuerte (y no es producto de la altura), las lágrimas brotan.

Mirás alrededor y ves que otros tampoco pudieron evitarlo y el llanto lava sus ojos. Algunos se abrazan de la felicidad de estar allí, otros prefieren vivir este momento en soledad, están los que dejan sus banderines o rosarios que traían en la mochila o apretados en sus manos, también los que registran cada rincón de ese espacio con sus celulares y cámaras, y los que recorren con su mirada leyendo cada una de las placas conmemorativas allí colocadas.

Una de las láminas de metal grabado llama poderosamente mi atención, recuerdo el testimonio de los sobrevivientes en el libro y algo me invita a leerla una y otra vez. “Siempre sentiste que yo vivía, tu fe me fortaleció. Gracias mamá”, escribió Fito Strauch a su madre Rosina. Fueron muchos los sobrevivientes que aseguraron a Vierci que durante esos 72 días de soledad en la montaña pensar en sus familiares, parejas y, por sobre todo, en sus madres les dio la fortaleza para seguir y hacerle frente a la adversidad. Deseaban de manera sobrenatural volver a encontrarse con ellos y fundirse en un abrazo.

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Uno de los expedicionistas que recorre el memorial, ubicado a más de 3.600 msnm, es Pedro Strauch, hijo de Eduardo Strauch (uno de los sobrevivientes del Milagro de Los Andes). Por primera vez sube hasta este lugar sagrado acompañado de sus amigos, toda su infancia y adolescencia compartió con ellos esta historia, esta vez tuvo la oportunidad de llevarlos hasta donde ocurrió todo.

Ya estuvo más de diez veces parado frente a esa cruz, pero cada vez es diferente y única. Ser hijo de uno de los sobrevivientes marcó su vida y la de su familia, “supongo que me dio una visión de vida más suelta, más descontracturada, sin miedos. Quiero vivir a full cada instante”, asegura mientras pierde su mirada en los gigantescos cerros que abrazan ese rincón místico en medio de la montaña.

En el libro de Vierci, su padre cuenta que logró una conexión muy especial con la montaña y con la naturaleza, algo que vivió en varias oportunidades como un estado de meditación. “Estando ahí, durante el tiempo de la odisea que vivieron acá, parte de lo que lo salvó fue la la tranquilidad de sentirse superado por la belleza de este lugar”, cuenta Pedro a Diario UNO.

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Imposible resistirse a la tentación de registrar imágenes ante la inmensidad del paisaje.

Imposible resistirse a la tentación de registrar imágenes ante la inmensidad del paisaje.

A su lado escucha atento Miguel Merlo de la agencia Senderos, uno de los guías con más experiencia en esta travesía. Él ha sido el encargado de acompañar durante más de 20 años hasta los restos del avión a muchos de los sobrevivientes y a familiares de aquellos que perdieron la vida allí en ese trágico octubre. “El glaciar está vivo”, suelta el guía, para explicar que cada año uno observa una postal diferente, las temperaturas, el viento y el sol impactan en el entorno y modifican el paisaje. Por ello, muchas de las partes de los aviones que se nombran en La Sociedad de la Nieve, es probable que no se encuentren en el mismo sitio que describe el libro o la película.

“Hay partes por todos los alrededores del lugar donde cayó el avión, aún se encuentran elementos personales que pertenecían a los jóvenes. Hay ruedas, parte del tren de aterrizaje, el piso, la cola de la aeronave”, comparte Merlo.

Miguel es una persona apasionada de la montaña, la vida entre esos cerros lo entusiasma y esta historia también influyó en él. Se emociona al explicar que estos jóvenes son un ejemplo de supervivencia único en el mundo, que conmueve a todas las generaciones. “¡Esta historia es maravillosa!”, exclama con la voz entrecortada .

El lugar del impacto

El siguiente video hecho por el montañista José Beccar Varela muestra el lugar donde impactó el avión.

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El imán que provocó la película de Netflix

Si bien la travesía desde hace décadas se realiza, no fue hasta el estreno y éxito de la película de Netflix que el lugar se convirtió en uno de los atractivos históricos más codiciados de Mendoza y por el cual llegan miles de turistas extranjeros hasta el sur de esta provincia. Son los uruguayos los que más reservan estos tours, quienes orgullosos por la hazaña de los 16 sobrevivientes y para honrar aquellas almas que dejaron su vida en el Valle de Las Lágrimas, viajan hasta este punto de la Cordillera de Los Andes con la ilusión de vivir más de cerca la historia que marcó a Uruguay para siempre.

El largometraje produjo un fenómeno que crece, abrió la puerta a nuevas generaciones y son cada vez más las personas jóvenes que se interesan por el tour y quieren vivir en primera persona la travesía.

Las excursiones hasta el avión de los rugbiers duran aproximadamente tres días. El punto de encuentro es en El Sosneado, sobre la mítica Ruta Nacional 40 y el campamento base es “El Barroso”, un lugar ideal para el descanso ubicado justo a medio camino del trayecto; un pequeño valle que cuenta con una vertiente natural y un paisaje de intenso verde a la vera del río homónimo.

Los tours tienen dos modalidades, se puede realizar a caballo o caminando, esta última opción supone mayor esfuerzo y demanda más tiempo. En ambas se emplean caballos, ya que el cruce de los ríos se realiza sobre estos animales, la fuerza del agua hace que sea prácticamente imposible que los cauces puedan atravesarse a pie.

La travesía en detalle

En cuanto a los valores, varían según el tipo de travesía y las comodidades. Los precios arrancan en los $200.000 aproximadamente, los tours caminando en los cuales los clientes debe llevar cada uno su equipaje y comida; y llegan hasta el millón de pesos para aquellas travesías en las cuales se incluye: alquiler de caballos, comida, servicio médico y traslado de carga en las mulas.

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En el Valle de las lágrimas se puede disfrutar de la inmensidad del paisaje.

En el Valle de las lágrimas se puede disfrutar de la inmensidad del paisaje.

Más allá del espectáculo natural que acompaña durante esos tres días, de los momentos que se comparten (con guías, expedicionistas, baqueanos) y de la oportunidad de conocer el lugar exacto donde sucedió esta historia, hay en el memorial una fuerza o “energía”, como le llaman muchos que llegaron hasta allí, que resulta prácticamente inexplicable. La vivencia excede el presente que uno experimenta frente a la cruz en el Valle de Las Lágrimas, allí arriba uno confirma que al descender no será la misma persona que subió, que volverá renovado.

Así, como reza una de los textos inmortalizados en el memorial en diciembre de 2023: “En este lugar, tan alto como alta es vuestra historia, ante este escenario de vida y muerte, que nos exige memoria. Por lo cercano y respirado, por solo aquí hallarnos, llevamos al llano nuestro espíritu renovado”. Esta historia marcó y marcará la vida de todos aquellos que la conocieron.