"El asesino la perseguía con el cuchillo en la mano"

Diego, empleado municipal de San Carlos, jamás podrá olvidar esa  tragedia en su lugar de trabajo. Aquel 18 de junio de 2014 era miércoles. "Hacía mucho frío, estábamos encamperados...", evoca.

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"Sentí un golpe; después un grito...", agrega, "hasta que vi a una persona corriendo hacia la escalera y a otra que la perseguía y la agarraba de atrás. Iba con un cuchillo en la mano".

"La chica cayó. Él ya le había provocado una herida mortal en el cuello. Pedimos auxilio. Él seguía con el cuchillo en la mano. Después la atacó varias veces más. Lo tuvimos que agarrar entre varios". "La chica cayó. Él ya le había provocado una herida mortal en el cuello. Pedimos auxilio. Él seguía con el cuchillo en la mano. Después la atacó varias veces más. Lo tuvimos que agarrar entre varios".

Testigo del crimen

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Todo sucedió rápidamente en un espacio físico muy reducido. El minuto fatal quedó registrado por las cámaras de videoseguridad.

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El testigo creía, en medio del terror, que era un caso más de violencia de género. ¿Por qué le hacés esto, hijo de puta?, le gritó entonces al asesino de la mujer apenas lo tuvo controlado, tendido en el piso, montado sobre la espalda. Creyó que víctima y atacante eran pareja. O conocidos. Pero se equivocaba.

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María Paula Giglio, productora periodística de 33 años, nunca había visto a Yamil Ezequiel Palleres, quien terminaba de matarla a cuchilladas, por sorpresa, sacando el arma blanca de un bolsillo de la campera, mientras ella hacía un trámite en la Tesorería.

Palleres fue sacado del edificio en medio del estupor de los empleados municipales y de la indignación popular. La gente pedía justicia por mano propia. Que lo mataran. La noticia, originada en San Carlos, ya era noticia nacional.

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El asesino de 24 años padecía de trastornos mentales y fue declarado inimputable por el juez Oscar Balmes, que lo mandó a internar en un hospital neuropsiquiátrico. Por ser inimputable nunca estuvo preso. Antes de matar a Paula trató de entrar a un colegio cercano a la comuna pero los guardias le interrumpieron el paso.

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Estaba en tratamiento pero lo había abandonado. Tampoco tomaba la medicación suministrada. Consumía drogas. Distintos tipos. Y alcohol. Policonsumidor, figura en el expediente.

Cuando asesinó a Paula dijo que una voz le había ordenado matar a una mujer.

“Se descompensa psíquicamente por la no toma de la medicación. Pueden ocurrir estos desfasajes psíquicos, alucinaciones, que son las alteraciones sensoperceptivas" “Se descompensa psíquicamente por la no toma de la medicación. Pueden ocurrir estos desfasajes psíquicos, alucinaciones, que son las alteraciones sensoperceptivas"

Explicación oficial sobre la salud mental del asesino

Desde entonces, Malena Giglio, hermana de Paula, está al frente de una lucha por la derogación del artículo 4 de la Ley 26657 de Salud Mental. Hoy lo expresa de este modo:

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Los perfiles María Paula Giglio y víctimas de la violencia y Paula Giglio por el Cambio de Ley de Salud Mental fueron creados oportunamente para brindar más información y generar conciencia social. Y para potenciar la lucha.

“Paula era un ser de luz. El amor fue lo que marcó sus últimos años de vida" “Paula era un ser de luz. El amor fue lo que marcó sus últimos años de vida"

Malena Giglio

Más allá de hablar del caso de la hermana, Malena Giglio enfoca parte de sus esfuerzos en las que denomina las "víctimas silenciosas" de aquella mañana sangrienta: los testigos y empleados de la comuna sancarlina.

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En aquel edificio, el 20 de diciembre de 2016, el intendente Eduardo Difonso, personal y familiares y amigos de Paula inauguraron una placa que recuerda a la mujer de 33 años, cuyo crimen sacudió a la prensa mendocina y reinstaló el debate por la salud mental y el destino de los enfermos psiquiátricos que delinquen.

También descubrieron otra imagen, colocada en la parte superior. Simbólica. Un árbol de la vida. Dedicado a Paula.

El último posteo

"Papitas al horno con salsa de roquefort" había publicado Paula Giglio en su cuenta de Facebook la noche antes del crimen. Eran las 22.38 y la fotografía del menú generó gran repercusión y bromas de sus amigos y conocidos.

En las redes, Paula daba cuenta no solo de sus preferencias gastronómicas y de sus habilidades a la hora de cocinar sino también de contenidos periodísticos (era productora del programa Reglas de Juego de Red 101), de su fe religiosa -iba a ser monja- y de su solidaridad por los demás.

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Giglio también publicó haber sido víctima de la inseguridad en su propia casa, en Ciudad, exactamente un mes antes de ser ultimada por Palleres.

Palleres hoy

Sigue internado en El Sauce. Su familia pidió, al menos cinco veces, poner fin a ese estado de internación. En 2016 trabajó en un quiosco en el neuropsiquiátrico ubicado en Guaymallén. Lo evaluaron y calificó positivamente para esa desarrollar esa función.

El frío por la espalda

Al menos dos veces cundió el pánico en el Valle de Uco luego del crimen de Paula Giglio. Fue cuando circularon dos falsos rumores de que Palleres había escapado del centro de salud mental para regresar a su lugar de origen.

La última fue en junio de 2018 cuando se llegó a decir que había atacado a una mujer en la terminal de colectivos de La Consulta. Rápido, el jefe policial Gustavo Lucero informó "para tranquilidad de los vecinos del Departamento de San Carlos y en especial de La Consulta, les confirmo que acabo de comunicarme con seguridad del Hospital Neuropsiquiátrico y me confirman que Ezequiel Palleres se encuentra internado allí".

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