El arroz integral es una opción saludable y nutritiva que se destaca por su alto contenido en fibra y su bajo índice glucémico. A diferencia del arroz blanco, conserva la capa de salvado, lo que le otorga más nutrientes y un sabor ligeramente más terroso.
Pero en algunos casos, cocinarlo puede ser un desafío para quienes están acostumbrados a la textura y rapidez del arroz refinado.
El arroz integral está especialmente recomendado para cuidar la salud del sistema digestivo porque contiene una buena cantidad de fibra, así como también vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales.
La fibra contribuye a que el arroz integral se asimile más lentamente que el blanco, y así se mantienen también unos niveles equilibrados de glucosa.
En este caso, aporta vitaminas como provitamina A, vitamina B1, B3 y B12; minerales como sodio, potasio, hierro, calcio y fósforo; hidratos de carbono y proteínas (aporta aminoácidos esenciales). Su contenido en grasas es muy bajo y no engorda más que los otros tipos de arroz.
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Cómo cocinar el arroz integral
La versión integral de este cereal requiere un poco más de atención y tiempo en la cocción, pero el resultado es un grano tierno y suelto, ideal para platos principales, ensaladas o como acompañamiento.
Lograr un arroz integral perfecto implica seguir algunos pasos clave para garantizar que quede bien cocido y con una textura agradable.
- Remojar el arroz: antes de cocinar, es recomendable remojar el arroz en agua durante al menos 30 minutos. Esto ayuda a suavizar el grano y reducir el tiempo de cocción.
- Utiliza la proporción adecuada de agua: el arroz integral necesita más agua que el arroz blanco. Una buena proporción es usar 2 ½ tazas de agua por cada taza de arroz.
- Cocinar a fuego lento: una vez que el agua hierve, bajar el fuego al mínimo, tapar la olla y dejar que el arroz se cocine lentamente para asegurar una cocción pareja.
- No destapes durante la cocción: mantener la tapa en su lugar ayuda a retener el vapor necesario para que el arroz se cocine de manera uniforme.
- Deja reposar: una vez que el arroz ha absorbido toda el agua, apagar el fuego y dejarlo reposar con la tapa puesta por 10 minutos. Esto permitirá que los granos terminen de absorber la humedad y queden bien separados.
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Fuente: tn.com.ar





