Estados Unidos

Adulta mayor rechaza 74 millones por sus tierras para la construcción de un centro de datos

La oferta buscaba impulsar la construcción de un centro de datos en una zona rural, pero la propietaria optó por mantener sus tierras y resistir

En el condado de Mason, en Kentucky, en Estados Unidos, esta tierra resiste frente al avance de la construcción, la de un centro que promete futuro y la de unos datos que, aunque invisibles, están cambiando el mapa.

Ida Huddleston, agricultora de 82 años, recibió una oferta difícil de ignorar, 60 mil dólares por acre por sus 71 acres de tierra para la construcción de un especial centro de datos. En total, unos 4.26 millones de dólares, equivalentes a cerca de 74.5 millones de pesos mexicanos, calculados con un tipo de cambio promedio de 17.5 pesos por dólar en marzo de 2026. Una cifra que, en cualquier contexto, pesa. Pero no lo suficiente.

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Adulta mayor rechaza 74 millones de pesos por sus tierras para la construcción de un centro de datos

El motivo de la propuesta estaba claro: la construcción de un centro de datos en una zona rural cercana a Maysville. Un proyecto de gran escala que requeriría alrededor de 2,000 acres y que, según autoridades locales, podría generar unos 400 empleos permanentes y más de 1,500 durante la fase de construcción.

Representantes del proyecto recorrieron la región contactando a distintos propietarios. La cobertura, difundida por medios locales como la televisora LEX 18, mostró un territorio en negociación: campos que durante generaciones fueron agrícolas ahora puestos en la mira por el avance de la construcción tecnológica.

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La construcción que no fue: el centro de datos que no logró comprar una vida

Ida decidió quedarse. Mantener su tierra, continuar con sus actividades agrícolas, sostener una forma de vida que no se mide en millones. Su propiedad forma parte de una zona rural donde predominan las granjas familiares, mientras las autoridades del condado siguen evaluando los cambios de uso de suelo y la construcción de nueva infraestructura. Una construcción que no es cualquiera: apunta a levantar un centro vinculado a la industria tecnológica, un centro pensado para albergar y procesar datos, cada vez más necesarios en la vida cotidiana.

No fue el único caso. Dentro del mismo proyecto, otra integrante de la comunidad recibió una oferta de 48 mil dólares por acre por una extensión mayor, elevando el valor total de propuestas combinadas a unos 26 millones de dólares, cerca de 455 millones de pesos mexicanos. Algunas familias aceptaron vender, seducidas por lo que implicaría la construcción de este tipo de infraestructura y la llegada de un nuevo centro de operaciones. Otras, como la de Ida, no, aun sabiendo que ese centro estaría destinado al almacenamiento de datos.

Incluso dentro del mismo condado, otra familia rechazó una oferta cercana a 8 millones de dólares (unos 140 millones de pesos mexicanos) por su granja ubicada en el área proyectada para el centro de datos, una construcción que cambiaría por completo el paisaje rural.

Todo responde a una misma lógica: la creciente demanda global de espacios para almacenar y procesar información. Los datos, que sostienen la vida digital, necesitan infraestructura física. Y esa infraestructura necesita tierra, necesita construcción.

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