Adriana García: "La universidad tiene que conservar su autonomía frente a la política partidaria"

La rectora de la UNCuyo explicó su enojo cuando vinculan su gestión al sello partidario, habló de su comunidad y y de cómo se hizo fuerte ante la adversidad

Tanto en su discurso de asunción al cargo, como en la entrevista con Diario UNO, se encargó de nombrarlos a todos y a todas, y de reunirlos en un término que utilizó durante toda la conversación: "Comunidad" que, para ella, tiene que recuperar el lugar central que muchas veces pierde cuando la discusión universitaria queda atrapada entre la política partidaria, las disputas de poder o las urgencias presupuestarias.

La nueva rectora de la UNCuyo llega al cargo después de una campaña que llevó a su espacio, Encuentro Plural, a ganar las elecciones universitarias. Y hay una cuestión que todavía la incomoda: que ese triunfo y su gestión sean leídos directamente bajo el sello del Partido Justicialista. García insiste en que esa mirada no alcanza para explicar lo que ocurrió en la UNCuyo y, sobre todo, no permite entender el proyecto que pretende llevar adelante. "Me molesta que me encasillen como PJ", dice, convencida de que la universidad tiene una lógica propia y debe preservar su autonomía frente a los gobiernos y los partidos.

"Me molesta que me encasillen como PJ"

García reivindica el nombre de la agrupación que la llevó al rectorado: Encuentro Plural. No lo considera un detalle de campaña sino una definición política -en el sentido más amplio del término- sobre la universidad que imagina. Para ella, la UNCuyo tiene que ser un espacio donde puedan convivir distintas miradas, ideologías y posiciones, sin quedar subordinada a la lógica de los partidos.

Por eso cuestiona las lecturas que redujeron su triunfo electoral a una disputa entre estructuras partidarias. "Puse en valor a la universidad como ese espacio donde confluyen todas las perspectivas, todas las ideologías, todas las visiones", explica. Y sostiene que para comprender los procesos internos de la institución hay que conocer su historia y entender que la dinámica universitaria no necesariamente coincide con la de la política tradicional.

Una imagen que reúne la impronta que le quiere dar Adriana García a la gestión: en la foto con el intendente Matías Stevanato (PJ) y Ulpiano Suarez (UCR).

García cuenta que tampoco tiene afiliación peronista. Y recuerda que, después de las elecciones, hubo gestos que para ella demostraron que la universidad puede funcionar como un punto de encuentro más allá de las pertenencias partidarias. Menciona, por ejemplo, las visitas que recibió de Matías Stevanato y Ulpiano Suarez y las fotografías que se sacó con ellos después de asumir.

En esa convivencia de identidades encuentra justamente una de las características que quiere preservar. En una gestión universitaria pueden encontrarse un radical, un peronista y ella misma, dice, sin que eso implique que la institución deba transformarse en una extensión de un partido político.

La universidad va a estar siempre en disputa, en gobiernos neoliberales o de base popular La universidad va a estar siempre en disputa, en gobiernos neoliberales o de base popular

Pero lejos de considerar esa disputa como un problema, la entiende como parte de la naturaleza de una universidad pública que debe conservar una mirada crítica sobre la sociedad.

Para García, esa autonomía no significa aislamiento. Su intención es dialogar con el Gobierno provincial en todas las áreas en las que sea necesario, especialmente porque reconoce que la universidad atraviesa un momento crítico. Pero una cosa es dialogar y otra, sostiene, perder la independencia de pensamiento.

Una universidad que ponga a la persona en el centro

Adriana García aseguró que convocará a todos los espacios durante su gestión y la centrará en la persona humana y en la comunidad educativa.

Hay una palabra que aparece varias veces durante la conversación: persona, comunidad, bienestar humano. García la utiliza para explicar buena parte de las decisiones que pretende tomar y también para diferenciar su mirada de una concepción empresarial de la educación.

Si pongo en el centro a la persona humana y digo que más allá de ser una institución somos una comunidad, tenés que respetar a las personas que trabajan en ella Si pongo en el centro a la persona humana y digo que más allá de ser una institución somos una comunidad, tenés que respetar a las personas que trabajan en ella

En ese planteo aparece una de sus principales preocupaciones: el malestar de los docentes universitarios. García considera que los trabajadores de las universidades públicas han atravesado un período especialmente duro y cuestiona con fuerza el discurso del Gobierno nacional hacia el sistema público.

Su crítica alcanza directamente al presidente Javier Milei. La rectora considera que desde la Nación se produjeron ataques muy fuertes contra lo público y que, en ese contexto, también se instaló una determinada idea de libertad.

Para Adriana García, en la actualidad, el concepto de libertad ha sido apropiado para referirse solo a la "libertad de mercado" .

Para el Gobierno nacional, explica la rectora, la libertad está relacionada con el mercado, no con la persona, pero según sostiene, se trata de una apropiación de sentido de ese término.

La libertad está directamente vinculada con la dignidad humana La libertad está directamente vinculada con la dignidad humana

Esa diferencia no es, para ella, una discusión meramente ideológica. Tiene consecuencias concretas sobre la forma en que se piensa la educación superior. "La educación superior tiene que resignificarse", sostiene, pero aclara que eso no significa convertirla en una empresa ni administrarla exclusivamente bajo criterios de rentabilidad.

La continuidad y el cambio aparecen así como dos conceptos que García no contrapone. Su intención es tomar lo que considera valioso de la institución, revisar aquello que necesita transformarse y, sobre todo, recuperar una mirada comunitaria sobre la universidad.

Salud física y mental como prioridad

Adriana García con todos los decanos y decanas de las facultades de la UNCuyo.

Entre los proyectos que pretende impulsar hay uno que considera especialmente importante: integrar el sistema de salud de la universidad.

García entiende que durante mucho tiempo la UNCuyo concentró sus esfuerzos en la docencia y la investigación y, posteriormente, fortaleció la extensión. Ahora cree que el bienestar de quienes forman parte de la comunidad universitaria tiene que ocupar un lugar prioritario.

Y cuando habla de bienestar no se refiere únicamente a la salud física. La salud mental aparece como una preocupación central, tanto para estudiantes como para docentes y trabajadores.

Nuestro gran objetivo es integrar todo el sistema de salud de la universidad Nuestro gran objetivo es integrar todo el sistema de salud de la universidad

La idea forma parte de una concepción más amplia de gestión: que la universidad no se limite a ofrecer formación académica, sino que pueda acompañar a las personas que transitan por ella.

En un contexto de creciente malestar social, dificultades económicas y presión sobre quienes trabajan y estudian, Adriana García considera que la universidad también debe hacerse cargo de esas realidades.

No se trata, según su mirada, de abandonar sus funciones tradicionales, sino de ampliarlas. La excelencia académica, la investigación y la extensión deben convivir con una universidad que pueda cuidar a su propia comunidad.

Inteligencia artificial: una herramienta, no un reemplazo

La nueva rectora se refirió a una co-inteligencia, que reúna las nuevas tecnologías de inteligencia artificial con la inteligencia humana. de hecho, contó que su discurso fue elaborado sin utilizar ninguna IA.

Otro de los desafíos que García identifica para la educación superior es la inteligencia artificial. Pero su postura está lejos de la fascinación tecnológica que muchas veces acompaña el debate.

La rectora considera que las universidades tienen que prepararse para la transformación digital, aunque advierte que la inteligencia artificial no puede convertirse en un sustituto del pensamiento humano.

"Si un joven las usa para que piensen por él, quedará dominado por las corporaciones tecnológicas", sostiene.

Su propuesta es avanzar hacia una relación diferente entre las personas y las nuevas tecnologías. Habla de "co-inteligencia": una combinación entre la inteligencia humana y la artificial, en la que la herramienta tecnológica pueda potenciar capacidades pero no reemplazar la capacidad de pensar.

Por eso considera fundamental enseñar a los estudiantes a pensar críticamente y, en particular, a desarrollar herramientas para analizar cómo se construye el conocimiento.

La tecnología, en su visión, puede ser una aliada de la universidad, pero no puede convertirse en quien determine qué pensar, cómo pensar o qué conocimiento vale la pena producir.

El presupuesto y la búsqueda de recursos

Adriana García, la nueva rectora, junto a la rectora saliente, Esther Sanchez. García contó que las reuniones con ella fueron en un tono amable para realizar la transicisión.

La situación económica de las universidades públicas también ocupa un lugar importante entre las preocupaciones de la nueva rectora.

García admite que tiene temor por la cuestión presupuestaria. Pero no plantea quedarse únicamente a la espera de una respuesta del Estado nacional. Una de las estrategias que pretende desarrollar es salir a buscar nuevas fuentes de financiamiento.

La universidad, explica, deberá ampliar sus vínculos con organismos internacionales y explorar alternativas externas que permitan financiar proyectos de investigación y desarrollo.

También mira hacia los propios graduados de la UNCuyo, muchos de los cuales hoy ocupan lugares importantes en empresas y organizaciones. La intención es fortalecer esos vínculos para que puedan acompañar la investigación universitaria y contribuir a que aquello que se produce en las aulas y laboratorios llegue efectivamente a la sociedad.

La búsqueda de recursos aparece así vinculada a otra de sus ideas centrales: que la universidad pública no debe encerrarse sobre sí misma. Tiene que producir conocimiento, pero también conseguir que ese conocimiento tenga impacto fuera de sus edificios.

Qué dice García sobre la designación de su esposo

García habló de la destacada trayectoria de Cueto y dijo que, además de ser una persona de su entorno y de su confianza, está muy capacitado para ocupar el puesto de Secretario General.

La conformación del nuevo gabinete también fue parte de la conversación. García destaca que la transición fue amable y que buscó combinar experiencia con renovación.

Su equipo reúne personas con una larga trayectoria dentro de la universidad y también dirigentes más jóvenes que, según su mirada, representan parte del futuro de la institución.

Entre las decisiones que destaca está la incorporación de trabajadores de apoyo académico -los llamados no docentes- en lugares de responsabilidad. Menciona a Nicolás Sanfilippo, quien quedó al frente de la Secretaría Económico-Financiera, y a Noelia Naranjo, en Bienestar.

También resalta el papel que tendrá la vicerrectora Ana Sisti, quien asumirá responsabilidades operativas en el área académica.

Pero hay un nombre que inevitablemente aparece cuando se habla de su gabinete: el de su marido, Adolfo Cueto, designado como secretario general de la UNCuyo.

La designación generó cuestionamientos y el término que más molestó a García fue "nepotismo". La rectora rechaza de plano que pueda aplicarse esa palabra al caso y hasta se detiene en explicar su origen histórico.

"Que busquen el término en el diccionario", responde. Explica que la palabra está vinculada con una práctica del Renacimiento, cuando los papas favorecían a sus sobrinos para otorgarles cargos sin considerar sus méritos.

Su argumento es que ese no es el caso de Cueto. Lo primero que hace García es mencionar el CV de su esposo: como Profesor Emérito, cuatro veces decano de la Facultad de Filosofía y Letras, exsecretario de Relaciones Institucionales y exconsejero superior.

Para García, se trata de una persona con una trayectoria extensa dentro de la UNCuyo y con un conocimiento profundo de la institución. Y agrega una consideración política sobre el cargo: la Secretaría General es, por definición, un lugar de absoluta confianza para quien conduce la universidad.

El dolor que cambió su manera de mirar las críticas

Adriana García, la nueva rectora de la UNCuyo, y Ana Sisti, la vicerectora, junto a sus hijos en el acto de asunción.

La conversación toma otro tono cuando Adriana García habla de su vida personal.

No es una historia que aparezca como un dato lateral de su biografía. La muerte de su hija mayor, María Emilia, atravesó profundamente su vida y, según cuenta, modificó también la manera en que enfrenta las dificultades, las críticas y las presiones.

María Emilia murió el 13 de septiembre del año pasado, a los 45 años, como consecuencia de una falla cardíaca. Todavía no se cumplió un año de su muerte.

La rectora habla de ese dolor sin esconderlo y explica que hubo algo que la sostuvo durante ese tiempo: la fe.

"Lo único que me sostiene es la oración", dice. Se define como una persona profundamente religiosa y cuenta que su vínculo con la trascendencia fue una herramienta fundamental para atravesar una pérdida que no se puede explicar solamente desde la razón.

Hay una templanza particular en la manera en que habla de las críticas después de haber atravesado una tragedia semejante. "Por eso no le tengo miedo a nada", afirma. Y explica que hoy se siente más allá de las opiniones que puedan surgir sobre ella.

No significa que las críticas no existan o que no le importen las discusiones. Significa, más bien, que aprendió a ponerlas en otra dimensión.

Su familia también aparece en esa reconstrucción personal. Cuenta que entre los hijos de ella y los de Cueto suman siete y habla con especial cariño de sus nietos: Benjamín ( 1 año y 11 meses) Nino y Arlo (mellizos de 10 meses) Juanita ( 11 años) Matías ( 10 años), Elena ( 7 años) Tomás ( 5 años ). Aclaró que estos son sus nietos y los de su marido, "Toti", con quien comparte un matrimonio de 20 años, pero cada uno viene con su historia anterior, y no tuvieron hijos juntos.

Lo que sí tienen es una familia extensa, con la que han dividido los días de reunión: el sábado se reúnen con los hijos y nietos de Adolfo Cueto, y los domingos con sus hijos y sus nietos. ¿Es por qué se trata de una familia demasiado numerosa para reunirse todos?, bueno, Adriana García lo explica de otra manera.

"Nos reunimos un día del fin de semana con cada parte de la familia por una cuestión de respeto, porque surgen anécdotas diferntes, porque queremos darles a cada uno su espacio y así hemos llevado adelante nuestro hogar"

Una universidad plural como punto de llegada

Después de atravesar la política universitaria, las discusiones partidarias, la crisis presupuestaria, los desafíos tecnológicos y una tragedia familiar, García vuelve siempre al mismo lugar: la persona.

Ese parece ser el punto de encuentro entre la rectora que quiere ser y la universidad que pretende construir. Una institución plural, capaz de dialogar con gobiernos de distintos signos políticos sin quedar subordinada a ninguno; una universidad pública que defienda su autonomía y que no acepte que la educación sea pensada exclusivamente bajo la lógica del mercado.

También una universidad que cuide a quienes la integran, que se ocupe de su salud mental, que aproveche la tecnología sin entregar a ella la capacidad humana de pensar y que busque nuevas formas de financiar sus proyectos sin abandonar su carácter público.

García sabe que la gestión estará atravesada por disputas. De hecho, no pretende eliminarlas. Las considera parte de una institución que tiene que discutir la sociedad y discutir consigo misma.

Pero después de todo lo que le tocó atravesar, parece haber elegido una manera particular de enfrentarlas: sin demasiado miedo y con una convicción que repite de distintas formas a lo largo de la conversación.

Su intención, dice, es aportar a la UNCuyo todo lo que esté en sus manos para que vuelva a ser un lugar plural y centrado en la persona humana.

En pocas palabras

  • Autonomía Universitaria: Adriana García, rectora de la UNCuyo, enfatiza la necesidad de mantener la independencia de la política partidaria, rechazando el encasillamiento.
  • Comunidad y Bienestar: La gestión prioriza a las personas, buscando integrar el sistema de salud integral y mental de la comunidad universitaria.
  • Desafíos y Recursos: Se abordan la inteligencia artificial como herramienta y la búsqueda de financiamiento para la UNCuyo ante la crisis presupuestaria.
Resumen generado por Thinkindot AI

MÁS LEÍDAS