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Adoptó a una niña abandonada aunque sabía que se iba a morir: "Te amé como a nadie, te cuidé como pude"

En 2014 Nuria Pérez adoptó a Zoe, una niña cuya expectativa de vida era de solo un año. Vivió hasta 2019 y según Nuria "fueron los mejores años de mi vida"

Nuria Pérez es enfermera y en 2014, en una sala de neonatología, conoció y adoptó a Zoe, una niña recién nacida, abandonada, con una rara enfermedad cerebral que hacía que su expectativa de vida fuera de solo un año.

“Si va a vivir tan poco mejor que sea con una familia”, pensó Nuria y empezó los trámites para adoptar a Zoe, quien no solo vivió más de lo previsto sino que le cambió la vida a todos los que la rodeaban.

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Nuria adoptó a Zoe cuando era una niña recién nacida.

Nuria adoptó a Zoe cuando era una niña recién nacida.

La niña padecía hidranencefalia, una enfermedad que hace que en vez de hemisferios cerebrales, tenga dos bolsas de líquido en el cráneo. Tras varias semanas en el hospital Eva Perón, en Santa Lucía, Tucumán; no tenía familia y sus días estaban contados.

Sin embargo, Nuria, madre de un niño de en ese entonces 9 años, estaba dispuesta a ayudarla: “Si va a vivir una vida tan corta sería bueno que tuviera una mamá, un hermano, abuelos, tíos, primos, una casa, una cama, ropa y juguetes"

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Zoe vivió hasta 2019 pese a los pronósticos.

Zoe vivió hasta 2019 pese a los pronósticos.

"Es claro que tuvimos miedos y más cuando se acercaba la fecha límite. Más allá de que sabíamos que en algún momento iba a suceder, nunca estás preparado para la muerte, y mucho menos la de un hijo”, añade.

Lo llamativo es que Zoe compartió con su familia hasta cumplir 5 años y falleció en agosto de 2019, cuatro años después de lo que esperaban los médicos.

La frase de Nuria lo resume todo: “Todavía estamos aprendiendo a vivir sin ella, pero no me arrepiento. Fueron los mejores cinco años de mi vida”.

El día de su muerte, Nuria publicó esta carta en facebook.

Solo Dios, la vida y el universo saben lo mucho que te quiero, pero sobre todo lo mucho que me diste.

Te amé desde siempre, quién sabe si de esta vida o de miles antes.

Me diste mucho, más de lo imaginado. Es por eso que sólo quiero decirte gracias mi eterna niña: gracias por dejarme ser tu mamá, gracias por enseñarme todos los días que hay que ir para adelante.

No hay vacío en mi corazón y eso solo te lo debo a vos. Hoy nos dejaste físicamente, pero siempre estarás en mí en todas las situaciones de mi vida.

Te amé como a nadie, te cuidé como pude.