El resultado no es solo una sensación de desconcierto térmico, sino también un patrón cada vez más visible de contrastes marcados. Te contamos sobre el clima de abril y su variabilidad.
Abril rompe el equilibrio del otoño: del calor al frío extremo en cuestión de horas en Argentina por esta razón
Lo que se está registrando es una alta variabilidad térmica. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, abril es climatológicamente un mes de transición, pero en los últimos años se han intensificado estos cambios rápidos, con episodios de calor tardío alternando con el ingreso de aire frío.
El 1 de abril de 2026, el Observatorio Central de Buenos Aires registró una temperatura mínima de 24,1 °C, un valor excepcional para la época que superó el récord previo de 28,3 °C de 2004, configurando así la noche más cálida para un mes de abril desde 1906. El dato vuelve a poner en foco la persistencia de condiciones térmicas inusualmente elevadas incluso en pleno otoño.
Un abril intenso por el cambio climático
La explicación está en la dinámica atmosférica propia de la región. Durante el mes de abril, todavía persisten ingresos de aire cálido desde el norte del país y zonas tropicales, mientras comienzan a avanzar con mayor frecuencia frentes fríos desde el sur. Este “choque” de masas de aire genera cambios bruscos en cortos períodos.
Según informes de la Organización Meteorológica Mundial, este tipo de variabilidad en abril no es inusual, aunque puede verse amplificada por el calentamiento global, que tiende a intensificar los extremos térmicos. Desde una mirada más científica, este comportamiento se explica por el desplazamiento estacional del sistema de circulación atmosférica en el hemisferio sur.
En abril, la corriente en chorro, una banda de vientos intensos en altura, comienza a fortalecerse y a moverse hacia el norte, facilitando el avance de frentes fríos. Al mismo tiempo, la superficie terrestre aún conserva calor acumulado del verano, lo que favorece la persistencia de aire cálido en capas bajas. Esta superposición de condiciones genera una atmósfera más inestable, con mayor capacidad para producir cambios térmicos abruptos en lapsos breves.




