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A los 4 meses la operaron del corazón y ahora Isabella ayuda a otros niños

A cambio de una caja de leche, la maipucina Isabella, quien tiene 11 años, organizó un festival para ayudar a chicos de varios merenderos del departamento

Isabella Milagros Pereyra tiene 11 años y muchas ganas de ayudar al próximo tras haber atravesado situaciones muy difíciles en su vida, como ser operada del corazón con apenas cuatro meses. Aunque parezca pequeña para algunas cosas, su fortaleza y solidaridad la llevó a organizar un festival para darle una mano a chicos de varios merenderos de Maipú. Ella comenzó tejiendo una mantita para niños del hospital Notti y ahora se anima a soñar en grande.

Para su cruzada solidaria, Isabella cuenta con el respaldo de Maipú Municipio para montar el show en el que participarán Johana Quinteros y Compañía Kuruka Circo. La cita es el viernes 16 de abril.

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“Si pude hacer feliz con mis manos a un niño, significa que con mis acciones podré hacer feliz a muchos”, afirma la niña, quien se emocionó al ver a una pequeña en tratamiento en el Notti, con una de sus mantas. En ese momento, pensó que podía hacer mucho más y no se quedó con los brazos cruzados.

Isabella nació con su familia acababa de pasar por un gran duelo y tiempo después de aquel 18 de noviembre de 2009, llegó la cirugía a corazón abierto. Quizás por eso su segundo nombre sea Milagros. “Mi corazón tiene un parche porque nací como dice la canción, con el corazón con agujerito”, relata Isabella con un derroche de felicidad.

Para su mamá y papá, esas 7 horas fueron como 7 días interminables. Pero en menos de una semana, su hija recibió el alta. “Isabella tiene una fortaleza increíble, llegó a mi vida cuando el dolor por la pérdida de mi padre me tenía devastada. Mi embarazo no salía ni en los análisis de sangre ni en las ecografías pero Isa estaba, recuerdo como si fuera hoy cuando junto a mi marido y mis otros hijos lloramos cuando por fin escuchamos el corazón de Isabella latir. El médico dijo que ella estaba aferrada a un hilo de vida y así es mi hija, se aferra por la belleza de la vida que en este caso es el sentido de la solidaridad”, dice Carina Gamboa, mamá de Isabella, con lágrimas en su mejillas.

Cuando habla Isabella, se escucha muy segura de lo que dice y piensa: "Soy cero tímida, me gusta hablar y expresarme porque si sos claro con el mensaje que das, podés cambiar el mundo en positivo". También se refiere a lo que muchos adolescentes de su edad han sufrido con la pandemia. "Cuando empezó la pandemia el año pasado y no pude ir más a la escuela sufrí ataques de pánico, fue mi cardióloga (la doctora Ana Schroh) que me aconsejó hacer algo que me motivara. Me daban escalofríos, temblaba, sentía mucha angustia, hasta que conocía a Urdiembre Solidaria, una organización comunitaria que hace tejidos. Lógicamente soy la integrante más chica, pero me siento una más, son personas maravillosas todas que piensan en los demás”, afirma.

Aquella mantita tejida por sus manos llegó no solo a abrigar a pacientes del Notti sino para demostrar su enorme corazón solidario. El paso siguiente fue empezar a juntar ropa, alimentos no perecederos, juguetes y donarlos a merenderos de su departamento. "Hoy mi casa tiene un cuarto lleno de cajas de ropa, porque jamás le entregaría prendas a otra persona en una bolsa de residuos, con mi familia ponemos todo al sol, sanitizamos, lavamos, planchamos y ponemos en cajas. Quiero que los niños reciban esas cajas con aroma a ropa limpia, porque me importa que se sientan bien”, asegura Isabella, orgullo a su mamá.

“Mi hija siente empatía por las personas humildes, ella me ha escuchado contar mi propia historia, vengo de un hogar de pobreza, donde a veces no había cena, o incluso vendíamos huevos para poder sobrevivir. Isabella sabe que así como hay chicos que su sueño es tener un celular por ejemplo, hay otros que su sueño es tener un par de zapatillas para no andar descalzos. Ella entiende que no es su responsabilidad claro, pero se le ilumina el alma hacerlo y si la hace feliz aquí estamos acompañándola”, indica su mamá.

Isabella ama el deporte, practica patín artístico en el Polideportivo Giol y ya está federada. "Cuando sea grande quiero ser presentadora de televisión pero al patín no lo dejaré jamás, soy feliz cuando estoy ahí haciendo piruetas y el deporte además le hace bien a mi corazón", afirma tras recordar que hasta los 3 años debió tomar medicación y que al haber pasado por una cirugía tan delicada como la de corazón abierto, el cuidado de su cuerpo debe ser de por vida.

Festival solidario

La entrada para el espectáculo podrá ser canjeada por una caja de leche y las entradas ya pueden retirarse los días hábiles en Teatro Imperial (Perón y Pescara de Maipú) de 8 a 12 o en Casa Doña Paula (Pescara 500 de Maipú). La leche recolectada será a beneficio de los merenderos Pancitas llenas, Neófitos, Angelitos negros y Comedor de los abuelos. "Si una vez podés hacer algo por alguien significa que lo podés repetir, así se hace un circulo de acciones solidarias y más gente se suma. Quiero hacer cosas por los demás toda la vida", resalta esta gran entusiasta.