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A 700 metros bajo el océano de la Antártida emerge un depredador desconocido, según un estudio

Descubierto en las profundidades del océano de la Antártica revela cómo el aislamiento extremo y los cambios del clima han moldeado su evolución

Editado por Valentina Araya
araya.valentina@diariouno.com.ar

En las aguas frías, oscuras y casi inexploradas del océano de la Antártida, la ciencia acaba de sumar una pieza inesperada al rompecabezas de la vida en los extremos del planeta. Se trata de un pez dragón recientemente identificado, que ha despertado interés no solo por su rareza, sino también por lo que revela sobre la historia climática de la Tierra.

De acuerdo con investigaciones difundidas a partir de estudios del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey (MBARI), esta especie de pez, llamada Akarotaxis gouldae, habría permanecido oculta en las profundidades del océano Austral durante miles de años. Su aparición y reconocimiento reciente se vinculan con cambios en el entorno marino, en un contexto donde el calentamiento global está alterando de forma acelerada los ecosistemas polares.

Pez Akarotaxis gouldae (1)

A 700 metros bajo el océano de la Antártida emerge un depredador desconocido, según un estudio

Lo más llamativo es su historia evolutiva. El estudio genético indica que esta especie de pez comenzó a separarse de sus ancestros hace aproximadamente 780.000 años, en una época en la que gran parte del océano estaba cubierto por hielo. Ese aislamiento extremo habría favorecido un proceso de adaptación silencioso, en el que pequeños grupos quedaron atrapados en zonas profundas bajo los glaciares, sobreviviendo gracias a los recursos que el propio hielo arrastraba hacia el fondo marino.

Con el retroceso progresivo de los glaciares en la Antártida, esas poblaciones fueron quedando expuestas a nuevos entornos. Con el paso del tiempo, las diferencias genéticas se volvieron tan marcadas que hoy se reconoce una especie distinta, antes confundida con Akarotaxis nudiceps.

Pez Akarotaxis gouldae

Vida bajo el hielo: la sorprendente evolución de un depredador antártico

En su morfología también hay señales claras de esa separación. Los adultos de este pez presentan dos bandas laterales que no aparecen en su pariente cercano. Además, su ciclo de vida es particular, habitan principalmente en aguas profundas, pero migran a zonas menos profundas para cuidar sus nidos, mientras que sus crías permanecen cerca de la superficie en sus primeras etapas.

El hallazgo en la Antártida no solo amplía el mapa de la biodiversidad, sino que también abre una pregunta incómoda y urgente. Cómo están respondiendo estas especies, moldeadas por milenios de aislamiento, frente a un océano que hoy cambia más rápido de lo que su evolución puede seguir.

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