En los primeros minutos del sábado 26 de enero de 1985 Mendoza sufrió el terremoto más grande registrado en l a zona urbana desde el destructor sismo de 1961. A las 0.08 las agujas de los sismógrafos enloquecieron con un sacudón que quedó cuantificado con grado 7, en la escala de Mercalli Modificada, y 6,3 en la de Richter. A lo largo de la calle Paso de los Andes, la destrucción dejó a muchos hogares bajo los escombros -cerca de 10.000- en los populosos barrios godoicruceños de Villa Hipódromo y Villa Marini, principalmente.
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El epicentro de los que se llamó El Terremoto de Villa Hipódromo se ubicó en la falla de Barrancas -Maipú- una de las más de diez activas que hay en Mendoza, y las vibraciones fueron tan fuertes que las agujas de los sismógrafos saltaron desquiciadas. Pese a durar sólo 9 segundos, dejó un saldo de 6 muertos y 238 heridos.
El movimiento tuvo una vibración previa, y luego llegó el temblor principal, que fue acompañado de varias réplicas, siempre de menor graduación, pero que generaron psicosis en la población, especialmente los habitantes de edificios altos, quienes optaron por pasar la noche en el parque General San Martín o alguna plaza cercana.




