Una de las preguntas más frecuentes que me han hecho a lo largo de 24 años de trabajo que llevo en Diario UNO es: ¿De dónde sacan las noticias? ¿Cómo se enteran de las novedades?. Sin duda hace unos años el desafío era conseguir noticias, hallar el dato, tener la prueba en mano; y por supuesto, si ocurría antes que la competencia, mucho mejor.
30 años atravesando retos y cambios colosales pero con la magia intacta
En un mundo analógico, era un desafío chequear una primicia, conseguir que alguien te atendiera por teléfono, dar con la persona adecuada, montar guardia como centinelas en alguna puerta conocida o ignota para enganchar una declaración clave. Las fuentes eran pocas.
En pocos años la realidad cambió brutalmente. Es como esas fotos del antes y el después de la zona de un terremoto en un sitio muy vulnerable. No se reconoce nada de lo anterior. El oficio de comunicar cambió radicalmente.
Ahora el desafío no es encontrar noticias, el reto es seleccionar entre el mar de sucesos que emergen y se multiplican por canales múltiples, lo que consideramos que a nuestros lectores les puede interesar y lo que consideramos más relevante para ellos.
Nunca fue tan fácil enterarse de la última novedad, pero nunca antes ha sido tan difícil como ahora saber la verdad de un asunto. Discriminar y analizar entre la erupción de revelaciones continuas que aparecen en cada rincón del planeta, es una tarea titánica.
Y ahí entramos los medios. Ahí los denominados medios de comunicación tradicionales jugamos un papel central. Nos convertimos en validadores de información. Ahora la información se filtra por cualquier intersticio, se multiplica a la velocidad de un avión por la redes sociales.
Del otro lado, las audiencias tienen una capilaridad fenomenal para absorber todo lo que llega. El problema es a quién creerle. Cómo saber qué es real y qué es falso. ¿Dónde está la línea entre lo real y lo artificial?. Y todo cuando aún no entramos masivamente en la realidad de las inteligencias artificiales. Más inabarcable aún, más intangible aún y más difícil de interpretar aún.
Digerir lo que veo para entender mi entorno
El huracán de noticias produce atracones. Es imposible digerir todo lo que llega a través de las pantallas, novedades, conspiraciones, interpretaciones. Todo en un click, como nos hemos acostumbrado a decir en la cultura de lo efímero. El desafío central de los medios de comunicación es acá, medular. Tenemos la misión de ayudar a interpretar y a desarrollar el juicio crítico, para poder asimilar la realidad.
Los medios de comunicación no van a desaparecer sino que se están transformando, adecuándose a una realidad cambiante, múltiple y volátil. Por eso a lo largo de 24 años he tenido que ir cambiando la respuesta a la pregunta -aún recurrente- de dónde sacamos las noticias.
Porque ahora las fuentes están en todas partes, ahora el desafío es acertar en encontrar el contenido relevante. Por eso Diario UNO que hoy cumple 30 años, tiene el desafío intacto. Adaptarse como lo que hicimos en diciembre del 2018 cuando entendimos que el papel debía darle paso al formato digital. Fuimos testigos del fin de una etapa.
El viernes 21 de diciembre de 2018 hicimos el último diario en papel y sabíamos que íbamos a más. Ahora seguimos pensando lo mismo. Vamos por más.
De álbum personal
Sobre la autora
Sara González, es editora general de Diario UNO. Ha pasado por varias secciones del diario desde que ingresó en 1999. Estuvo en Policiales, en Sociedad, Política y Economía. Fue editora del suplemento de Negocios y Economía. Fue jefa de Noticias en la edición de papel. Es licenciada en Comunicación Social de la UNCuyo. También trabaja en Radio Nihuil en el programa Primeras Voces desde 2005. Es miembro de FOPEA (Foro de Periodismo Argentino).


