Algunos árboles además de embellecer el jardín, liberan un perfume que puede transformar el aire en un manjar para el olfato. En este artículo, exploramos cinco árboles aromáticos que se adaptan bien a diversos climas y brindan una fragancia natural.
Magnolia virginiana
El árbol de Magnolia virginiana es conocido por sus flores blancas inmaculadas y de textura suave, que se presentan en forma de copa y desprenden una fragancia delicada que acompaña el ambiente del jardín durante gran parte del año.
Esta especie requiere suelos con buen nivel de humedad para prosperar. Soporta diversas temperaturas porque es resistente, por lo que tolera el calor del verano y las heladas moderadas en invierno.
Si quieres cultivar esta especie en maceta, es importante conseguir un recipiente grande, con múltiples orificios de drenaje. Además, debes posicionar el árbol en un sitio de pleno sol o semisombra.
Tilo
Este árbol es valorado por su gran porte, su sombra generosa y su inconfundible aroma. En su madurez, puede alcanzar entre los 20 y 30 metros de altura. Solo puede ser cultivado en maceta, en sus inicios, ya que con el paso del tiempo necesita más espacio para desarrollar sus raíces.
La flor de tilo libera un aroma dulce, suave y muy agradable que envuelve grandes extensiones del entorno. Además, es muy utilizada en infusiones, así que puedes cosechar un puñado de flores, esperar que se sequen y hacer tus propias infusiones.
Árbol de la nieve
Es un árbol de porte pequeño, ideal para jardines chicos y medianos. Su altura madura oscila entre tres y siete metros. Su forma natural armoniosa hace que raramente necesite podas drásticas. Se puede mantener en macetas grandes para controlar su desarrollo.
Su floración ocurre a fines de la primavera y son cascadas de flores blancas, que a la distancia lucen como nieve recién caída. Es perfecto para los que buscan un perfume sutil.





