¿Vio que Macri los tenía en capilla a los del Círculo Rojo y ahora está reculando?
Esos "rojillos" no tienen nada que ver con comunistas. El Círculo aludido lo integran gente reputada -con perdón- como economistas, empresarios, políticos, líderes de opinión en distintos rubros, periodistas de diverso pelaje, encuestadores top, conductores de TV, gurúes esclarecidos y varios etcéteras.
Los que se jactan de saber de las cosas recuerdan que el Círculo Rojo está conformado por porcentaje ínfimo de la población. Son pocos, pero lo que ellos pregonan suele tener significativo peso en el resto de los argentinos. Son influyentes.
Desde los primeros meses de su mandato presidencial Macri empezó a discrepar de varias opiniones que emanaban de esas usinas de sabihondos. Por ejemplo, varios de esos economistas advertían que el gradualismo no era la mejor opción económica.
El Presidente dio a entender en ese momento que todos esos esclarecidos no estaban acompañando debidamente el ideario del nuevo gobierno pese a que Macri creía representar muchas de las posiciones de todos esos figurones.
Jodido ecuatoriano
El que más lo fogoneó en contra de los poderosos "rojos" fue Jaime Durán Barba, el asesor de imagen y de contenidos preferido por el number one de la Rosada.
Este ecuatoriano que estudió en la Universidad Nacional de Cuyo y que lo viene coacheando a Macri desde el primer triunfo como Jefe de Gobierno porteño, ha tenido varios aciertos en sus predicciones pero también pifiadas que han sido celebradas por Lilita Carrió quien lo detesta por tener más influencia que ella sobre el presidente.
Según Durán Barba, los que marcan tendencia no son tanto los del Círculo Rojo sino una cosa transversal formada por todos aquellos que en las redes sociales nos muestran para dónde soplan los vientos.
De allí, por ejemplo, que esta administración nacional haya destinado más fondos a las plataformas digitales como Facebook o Instagram o a los trolls que a los medios tradicionales.
Los trolls son esos ejércitos de provocadores que bancados por el Estado, o por la oposición, o de puro militantes llevan agua para distintos molinos con la intención de influir en la opinión pública.
De un tiempo a esta parte
La crisis económica financiera y política que explotó en el país en abril del año pasado y que sacó a la luz los problemas estructurales irresueltos (potenciados por factores internacionales), ha hecho cambiar parte de las apreciaciones del Presidente sobre el Círculo Rojo.
No son ahora los trolls a quienes acude el Presidente en busca de consejos y opiniones. Son por el contrario los sabelotodo de las finanzas, de la política o de la comunicación.
El laboratorio presidencial, vía Durán Barba, habían aconsejado que este verano los funcionarios no hablaran de la economía.
Por eso es que se hizo hincapié en el combate contra el delito, en la baja en los años para imputar a un joven, o en las políticas contra los motochorros. A la economía había que guarecerla a la espera de que la meseta económica se consolidara con el dólar achatado como emblema.
Ocurre que ahora el Presidente no sólo tiene que mostrar logros económicos para pasar con cierto éxito el año electoral sino que debe preparar el plan económico con el que deberá convencer a los argentinos no kirchneristas y a los castigados por la crisis, para que lo reelijan.
Para eso es que, primero de manera reservada, y ahora no tanto, Macri está cumpliendo una maratón de encuentros con economistas, con politólogos y periodistas. Todos con el carnet actualizado del Círculo Rojo:
¿Qué busca? Suponemos que abrirse la cabeza, salir del microclima, cotejar posiciones y actuar con más chances que las que les pueda servir en bandeja el peronismo.
Un peronismo que sigue atomizado ente kirchneristas y "civilizados" y que no termina de hallar un lìder. Ni ideas.
Ya instalado en la casita del Círculo, el Presidente se animó a una frase bien macrista cuya traducción dice: si gano la reelección todos los cambios profundos se harán el primer día.
