Alejandro Vandenbroele, el arrepentido cuyo testimonio fue clave para condenar al ex vicepresidente Amado Boudou, está en Buenos Aires y en pocos horas hizo un verdadero raid por los medios de comunicación para defenderse de las acusaciones que señalan que el gobierno de Mauricio Macri le compró un hotel en Mendoza como compensación por su declaración contra el ex funcionario kirchnerista.
Te puede interesar: ANSES| Jubilados: cobrarán un nuevo bono antes de junio
En las diversas entrevistas que concedió, el supuesto ex testaferro de Boudou admitió que recibía un pago por haber ingresado al sistema de testigos protegidos pero lo justificó diciendo que eso está reglamentado por ley. También confirmó que tiene un emprendimiento hotelero -La Masía- en Luján.
"Es mentira que me pagaron para que convirtiera en un arrepentido y declarase en contra de Boudou. Si alguien me pagó fue ese grupo de Boudou, de Brito -por Jorge, dueño del Banco Macro- y de Insfrán [por Gildo, gobernador de Formosa", afirmó Vandenbroele, en una nota con el Diario La Nación.
"Ellos fueron los que me pagaron durante años para que me quedara tranquilo", insistió. Nadie me pagó para que confesara, ni me coaccioné para que declarase lo que dije ante la Justicia",. agregó
Sobre el hotel que tiene en Mendoza, Vandembroele respondió: "No es un hotel, es una posada. No es lo mismo. No puedo dar precisiones porque estoy sujeto al régimen de confidencialidad como testigo protegido, pero sí puedo decirle que al entrar a ese programa, tuve que dejar de trabajar por razones de seguridad y está previsto por ley que a cada protegido se le asigne una suerte de mensualidad para mantenerse, primero, y para reinsertarse en la sociedad cuando el régimen se flexibiliza".
Negó haber tenido vínculos con Mauricio Macri y dijo que del gobierno anterior sólo se reunió una vez con la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich quien le dijo: "Usted y su familia van a estar en Protección. Quédese tranquilo".
Se refirió luego a su actual lugar de residencia y dijo: "Vivo en la posada que monté, en Chacras de Coria. El programa aportó algo de dinero, pero tal y como lo ha hecho con otros testigos que están reinsertándose en la vida cotidiana. A alguno lo ayudó con una heladería, a otros con otras opciones. Yo vi esta oportunidad. Pero para que quede claro: mi padre y un hermano tuvieron que salir como garantes para firmar el contrato de alquiler. Una amiga, que es decoradora, me prestó muebles porque se fue a vivir a España. ¡Abrí la posada con apenas dos habitaciones y sin aire acondicionado! ¿De qué están hablando?".
"El programa tiene etapas -amplió. La primera más restrictiva y, cuando se considera que ya pasó lo peor, una segunda fase más laxa, en la que se busca de a poco que el protegido se reinserte. Fue en esa etapa cuando primero planteé la posibilidad de montar una playa de estacionamiento frente al aeropuerto de Mendoza, pero me rebotaron. Después salió esta posibilidad de la posada, que hoy, después de mucho esfuerzo, tiene seis habitaciones. ¡Eso es todo!".
Entrevistado por Infobae, Vandenbroele se negó a revelar cifras concretas ni los detalles de la operación. “Yo alquilé una propiedad que hacía las veces de vivienda, ya estaba acondicionada como posada”, contó.
En su defensa, le apuntó, sin nombrarlo, al flamante presidente del Consejo de la Magistratura, el juez Alberto Lugones, que habló de “testigos comprados” y dijo que "si el testigo arregló su precio para declarar en contra de alguien, esa sentencia deberá ser investigada”.
La respuesta “mediática” de Vandenbroele es el primer paso. El arrepentido viajó esta semana a Buenos Aires para preparar su defensa en las causas judiciales que se abrieron por las últimas publicaciones. En base a la información filtrada, el juez Ariel Lijo dispuso extraer testimonios y la fiscal Paloma Ochoa impulsó una investigación.El expediente aterrizó en el juzgado que pertenecía al juez Claudio Bonadio y quedó a cargo de Marcelo Martínez De Giorgi.
Vandenbroele por ahora seguirá dentro de la Agencia de Protección de Testigos. “No veo mala intención en la gente del Programa, estoy agradecido. Me he sentido muy protegido. Por una manzana podrida no hay que criticar a todos”, contesta sobre su futuro.
Según los documentos filtrados, el 24 de agosto de 2018, un ex agente del Programa asignado en ese momento a Vandenbroele, Carlos Linsalata, pidió 1.500.000 pesos para el arrepentido. En ese escrito menciona la condena contra Boudou y otras personas, que había ocurrido apenas dos semanas antes.
Linsalata, un ex integrante de la Policía Metropolitana que también tuvo un paso polémico por la Aduana durante la gestión de Juan José Gómez Centurión, dejó el Programa a fines de 2018 en medio de una interna.
Los pagos al arrepentido habrían comenzado en junio y se extendieron hasta fines del año pasado.
La filtración del legajo secreto de Vandenbroele desencadenó varios movimientos de las defensas de los condenados en el juicio de Ciccone. Además de la denuncia penal, hubo presentaciones ante la Corte Suprema y ante el Tribunal Oral Federal que condenó al ex vicepresidente.
Fuentes de Cambiemos aseguran que los proyectos laborales de los arrepentidos “son legales” y que están previstos en las normas.
Fuentes: Infobae y La Nación.


